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CHICAGO –

Como es costumbre, los

Guantes de Oro

de Chicago que se celebran en el Cicero Stadium del suburbio de Cicero, Illinois, agrupan a púgiles que provienen de familias de boxeadores y a otros que llegan al deporte de los puños desde otros caminos de la vida.

Todos presentan historias de vida dignas de ser contadas.

Al igual que los hermanos Valenzuela o incluso los Ayala, que fueron grandes protagonistas en los Guantes de Oro de unos años atrás, los tres hermanos Cano, del gimnasio de Jesse Torres en Aurora, Illinois, son candidatos cada año en el torneo que se realiza en Cicero.

Saúl Cano, de 19 años, fue dos veces campeón y el año pasado fue finalista en las 114 libras. En esta edición es otra vez candidato y ya está en las semifinales. Rolando Cano, de 21 años, perdió la final de las 132 libras contra Joshuah Hernández en 2014 y Luis Cano, de 25 años, llegó a una final de novatos y fue dos veces semifinalista en la división Open.

“Rolando y yo peleamos en la misma categoría pero nos ponen separados (en distintos sectores del cuadro eliminatorio) y nunca nos ha tocado pelear”, explicó Luis Cano, quien también avanzó a las semifinales en esta edición.

En esta edición solo hay dos Cano, quienes residen en Oswego, Illinois. “Somos nada más Saúl y yo”, explicó Luis Cano, nacido en Estados Unidos como sus hermanos e hijo de padres de Jalisco, México. “Rolando está ahorita ocupado porque está trabajando de trailero y no pudo entrenar”.

Como los Cano, la familia de los Hernández también ha pasado parte de su vida arriba de un ring en el campo rentado y el amateur. El padre,

Miguel ‘Macho’ Hernández

, fue uno de los medianos locales más reconocidos durante la década pasada. El hijo mayor, Joshuah Hernández fue subcampeón en los Guantes de Oro locales en las 132 libras en 2015 y campeón en 2014, año en el que también se llevó el premio al mejor púgil libra por libra del torneo. Hoy es profesional en la división de los súper plumas con un récord de 2-0 y 2 KOs.

Pero los Hernández parecen no haber acabado su cosecha de campeones pues este año también participan en los Guantes de Oro con otra promesa juvenil, el joven Jeovani Hernández, quien compite en la división novatos de 156 libras y ganó en su debut para obtener el pase a semifinales.

“El mismo Josh dice que Jeovani va a ser mejor que él”, dice el padre, ‘Macho’ Hernández. “Tiene talento natural, el año pasado estaba pesando 199 libras y me dijo que quería boxear. Ahora pelea en las 156 pero podría haber competido en 147 libras”.

Jeovani, de 16 años y estudiante de la secundaria Argo en Summit, Illinois, ya era un destacado deportista en béisbol y espera llevarse un título en el Cicero Stadium para continuar la tradición familiar.

“Recuerdo cuando tenía seis años y veía a mi padre pelear”, señaló el joven Hernández. “Ahora me enamoré de este deporte y quiero boxear, bajé de peso comiendo sano y con disciplina”.

En la presente edición también compiten los hermanos Saleh en el mismo peso, las 132 libras, y ya están en las semifinales pero no se enfrentarán: Yousif Saleh compite en la división Open, donde ya ganó dos títulos, y Malik Saleh es apenas una promesa como novato.

Otros deportistas

Además de familias de boxeadores, los Guantes de Oro suelen contar con protagonistas que provienen de otros deportes. En los últimos años hubo boxeadores como Ramón Díaz, jugador del equipo de fútbol americano en la Universidad Northwestern e hijo de un ex futbolista profesional mexicano y jóvenes promesas como el hijo del púgil profesional Fres Oquendo, Salomón Oquendo, quien fue campeón de novatos en las 139 libras en 2015 después de tener un destacado paso por el fútbol americano y el atletismo en la escuela secundaria.

Este año participó el guatemalteco Oscar ‘Guatem-Ali’ Ortiz, quien pasó antes por la Liga Centroamericana de fútbol de Chicago y esta vez vio escapar su sueño de conquistar las 165 libras de la manera más insólita: el jueves pasado, en los cuartos de final, le provocó una cuenta de protección a su rival Johnathan Hampton pero se dislocó un hombro en el segundo asalto. El árbitro Dave Smith, quien ha dirigido cientos de combates y asistido a decenas de boxeadores por su condición de médico quiropráctico, reacomodó el hombro en su lugar pero Ortiz ya no pudo continuar el combate.

Entre otros boxeadores que provienen de otros deportes también se destaca el caso de Jeffery Lung, un entrenador físico personal y maratonista que fue campeón de los Guantes de Oro en 2015 en la división Masters (para mayores de 35 años) en las 139 libras y ahora ya está en las semifinales de las 147 libras.

Lung, quien parece tener el nombre perfecto para los grandes esfuerzos deportivos (‘Lung’ significa ‘pulmón’ en inglés), es uno de esos casos de transformación personal a través del deporte.

“Tenía 29 años, estaba gordo y deprimido, comía pizza y hamburguesas y tomaba alcohol todo el tiempo y llegué a pesar 182 libras. Fumaba 30 cigarrillos por día. Un día quise correr un autobús pero no pude alcanzarlo y me quedé sin aire. Me dio vergüenza”, recuerda Lung. “Eso fue en 2009 y decidí cambiar y tomar control de mi vida. Empecé corriendo una cuadra y ya corrí 10 maratones y 13 ultramaratones, algunas de 100 millas”.

Lung, un ‘todo terreno’ de 37 años que habla inglés, español y chino mandarin, es dueño de su propio gimnasio Iron Lung Fitness en Pilsen y ahora aconseja como entrenador personal a otros que desean imitarlo y transformar sus vidas. En mayo próximo viajará a Africa para asistir a su novia, la mexicana Edna Jackeline Vázquez, quien correrá el ultramaratón de Namibia. Antes, este fin de semana, afrontará en Cicero el reto de las semifinales en los Guantes de Oro de Chicago.

Guantes de Oro de Chicago 2016

Semifinales: 17, 18 y 19 de marzo (7:30 pm)

Cicero Stadium, 1909 S. Laramie, Cicero, Illinois

Website: www.chicagogoldengloves.com