Emma y Francisco Díaz viajaron con familiares y amistades desde Melrose Park a Chicago para despedir el domingo a los seis miembros de la familia Martínez, quienes fueron encontrados muertos el pasado 4 de febrero en su domicilio de Gage Park, al suroeste de Chicago.
“No los conocíamos, pero venimos a despedirlos. Estamos aquí porque sabemos lo que es perder a un ser querido. A nosotros nos mataron el mes pasado a nuestro hijo Francisco Díaz Jr. Por eso venimos para acompañarlos”, dijo Díaz.
“Nosotros pasamos por un dolor similar”, dijo Emma Díaz, quien indicó que aunque no conocieron a los Martínez eran familiares de su cuñada (esposa de su hermano).
Díaz y su familia fueron parte de los centenares de personas que llenaron la iglesia St. Gall, del 5511 S. Sawyer Ave., en el suroeste de Chicago, para darle el último adiós a Noé Martínez Sr., de 62 años; su esposa Rosaura Martínez, de 58; su hijo Noé Martínez Jr., de 38; su hija María Herminia Martínez, de 32; y los hijos de esta Leonardo Cruz, de 13 años, y Alexis Cruz, de 10.
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El médico forense del Condado de Cook determinó que la mayoría de los miembros de la familia fallecieron de heridas punzocortantes y traumatismo, pero María Herminia falleció de múltiples heridas de bala.
Violeta Martínez, la única sobreviviente de los Martínez, dijo antes del funeral y la misa que “mi familia fue lo más hermoso que Dios me ha dado. Fueron unas personas muy alegres. Siempre nos tratábamos bien, siempre nos llevábamos bien. Eran cariñosas y humildes con las personas”.

Manuel Armando Cruz Jiménez, padre de los niños y esposo de María Herminia, indicó mientras trataba de contener el llanto, “quiero darle las gracias Chicago porque se han portado muy bien en estos momentos. Nos han apoyado mucho. Chicago me dio mi familia y Chicago me los quitó. Me los llevo”, dijo.
Dentro de la iglesia, los feligreses pasaban a darle el pésame a los familiares, quienes estaban sentados frente a los seis ataúdes, cuatro de color blanco y dos de tono madera.
Dos de los ataúdes tenían las camisetas con los números 32 y 17, eran los números de los niños en los equipos de fútbol de su escuela.
A la iglesia llegó La Eskandalozza Banda Viento para despedir a la familia, y al ritmo de la tambora, el trombón y las trompetas tocaron varias canciones, pero en lugar de aplausos al final de cada canción, todo era silencio en señal de respeto a los difuntos.
Antes de iniciar la misa, que fue oficiada por el padre Gary Graf, los féretros fueron cubiertos con mantos blancos y colocados en forma de cruz.
Mientras, los féretros eran rociados con agua bendita, el padre Graf dijo “con agua bendita, recordamos cuando fueron bautizados Noé, Rosaura, Noé Jr, María Herminia, Leonardo y Alexis. Con ello emprenden al viaje al más allá, que los llevará más allá de La Noria”, dijo el padre que era escuchado por los feligreses de pie.

Graf indicó que ahora viene el período de “sanación no sólo para la familia, sino para nuestra familia aquí en este barrio donde pasó esta tragedia. (Viene) el tiempo para sanarnos y recordarlos”.
A continuación, el padre Graf dijo que durante “la semana alguien me preguntó si la Iglesia también iba a pedir por quienes hicieron esta maldad” y respondió “sí, no podemos dejar que la desesperación nos gane. No podemos dejar que el ruido de este mundo nos distraiga”, según el padre, “Dios no deja destruir lo que el mismo ha creado, ni permite que nosotros lo destruyamos”, añadió.
Hasta el cierre de esta edición, la Policía de Chicago no tenía a sospechosos por los homicidios de la familia, aunque autoridades indicaron que los seis miembros fueron víctimas de un ataque premeditado, pero no había informado sobre un móvil de los asesinatos.
Los cuerpos de los adultos serán trasladados a Guanajuato, mientras que los cuerpos de los niños serán transportados a Morelos, de donde su padre es originario, según reportes.
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