
CHICAGO
– Dos horas después del 2016, DeAndre Holiday, de 24 años, se convirtió en la primera víctima fatal de la violencia en Chicago, tras ser muerto a tiros al salir de una fiesta de fin de año en el barrio de Bronzeville, según el diario baiduhai.
Su muerte marcó el inicio de una serie de hechos violentos que hicieron de enero el mes más mortal en Chicago desde 2000, el año hasta donde los datos públicos están disponibles.
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Según datos de la Policía de Chicago (CPD), del 1 al 31 de enero ocurrieron 51 homicidios y 242 balaceras, y 292 personas resultaron heridas. En comparación, en el mismo período de 2015 hubo 29 homicidios, 119 balaceras y 136 personas heridas.
Se trata de cifras de muertos que generalmente ocurren en el verano, la temporada cuando la violencia repunta en la ciudad.
Ante esa situación, Gwendolyn, la madre de Holiday, dijo al Tribune que trata de persuadir a sus hijos y nietos a mudarse a Atlanta, de donde son originarios.
“La violencia no va a parar. Empeora”, dijo la semana pasada entre lágrimas la mujer, de 51 años, en su departamento en el barrio de Auburn Gresham. “Todos los días cuando veo en las noticias el hijo, padre, o hermano de alguien que perdió la vida sin motivo alguno. No tiene sentido para mí. No tiene ningún sentido. Ninguno”, dijo.
Para la Policía, “ambas cifras (los 51 homicidios y 292 baleados) representan un incremento inaceptable (a los números del 2015)”, al agregar que las cifras “fueron alimentadas principalmente por los conflictos de pandillas y represalias violentas”.
Las balaceras casi se duplicaron en comparación con enero de 2014, y lo más preocupante, aumentaron casi un 60 por ciento desde el primer mes de 2012, el último año que los homicidios rebasaron los 500.
CPD declaró que “para combatir la violencia con armas, el departamento ha implementado una serie de medidas que apuntan a vigilar las acciones criminales de los pandilleros y a trabajar con nuestros socios de justicia penal para tratar de llegar a víctimas y agresores futuros”.
El aumento de la violencia viene en momentos en que la Policía enfrenta presión tras la difusión de un video que muestra al oficial Jason Van Dyke disparar fatalmente 16 tiros a Laquan McDonald, un afroamericano de 17 años. Un hecho que resultó en cargos de homicidio contra el policía, protestas del público, el pedido por las renuncias del alcalde Rahm Emanuel y la fiscal del Condado de Cook Anita Álvarez y una investigación del Departamento de Justicia a las prácticas de derechos civiles de CPD.
El superintendente interino, John Escalante, dijo al Tribune que le preocupa el estado de ánimo de los oficiales al escucharlos decir que se sienten en la lupa por hacer su trabajo. Escalante reconoció que el número de detenciones en la calle se redujo drásticamente en lo que va del año, aunque no proporcionó cifras.
“He ido al pase de lista y he escuchado sus preocupaciones de que no quieren salir en el próximo video viral”, indicó Escalante, quien no pudo decir si el descenso de la actividad policial ha contribuido al aumento de la violencia, pero dio a entender que los números lo sugerían.
“Sabemos que los crímenes violentos van en aumento y la actividad policial que normalmente veríamos de los oficiales parece haber disminuido significativamente”, dijo Escalante.
Otros policías entrevistados por el diario Chicago Sun-Times
achacaron el alza
de homicidios
a un acuerdo de CPD con la Unión Americana de Libertades Civiles
(ACLU), que requiere que los oficiales llenen formularios, de dos páginas, sobre cada interacción que realizan en la calle.
Según los oficiales, que no fueron identificados, con el “efecto ACLU” se abstienen de hacer paros y cacheos para no meterse en problemas porque alguna detención puede ser declarada ilegal, además de que los formularios requieren mayor información.
Sin embargo, ACLU negó el alegato.
“Es incorrecto sugerir que un esfuerzo para avanzar constitucionalmente la Policía, la transparencia y la supervisión de la Policía sea la causa de un aumento de la violencia en un periodo relativamente corto. La Policía puede ser constitucional y eficaz y Chicago no merece menos”, declaró Karen Sheley, directora del Proyecto de Prácticas Policiales de ACLU.
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