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CHICAGO –

Pocas veces puede verse a un boxeador con expresión triste y cara de decepción en el mismo momento en que el árbitro le cuenta 10 segundos a su rival en el suelo y decreta un nocaut.

Pero eso fue lo que ocurrió con el super mediano

Mike ‘Hollywood’ Jiménez

la semana pasada en el

Horseshoe Casino

de Hammond, Indiana, cuando acabó en solo un minuto y medio del primer round con su rival Dezi Ford.

La actitud de Jiménez (19-1 y 13 KOs), uno de los peleadores más explosivos de Chicago, tenía su explicación. Se había preparado para enfrentar al peligroso Thomas Awimbono (25-4-1 y 21 KOs), un boxeador de Ghana que noqueó a sus últimos ocho rivales, por el cinturón de la NABA (North American Boxing Association) y el cetro Continental de las Américas del CMB.

Pero Awimbono no pudo partir desde Ghana debido a una tensa situación en algunas naciones del oeste de Africa por ataques terroristas y Jiménez se enteró recién en el momento del pesaje, la noche anterior al combate. En lugar del boxeador africano hubo que recurrir a Ford, quien fue presentado en el casino de Indiana como “un veterano de 55 peleas”.

Lo que el anunciador del Horseshoe Casino no explicó fue que Ford venía de perder sus 15 últimos combates, que estaba retirado desde 2010 y que su ‘pancita’ era normal para un hombre de su edad, 47 años.

“Fue una victoria agridulce para mí. Estoy contento por haber ganado pero tenía una gran oportunidad por dos títulos y por varias circunstancias mi rival no pudo llegar hasta aquí”, comentó Jiménez, de 28 años, tras la pelea del pasado 25 de noviembre. “Pero soy un boxeador y tuve que subir al ring para hacer mi trabajo. Yo hago mi trabajo sin importar quién esté frente a mí. La verdad es que no transpiré mucho, creo que no voy a darme una ducha”.

Por supuesto que lo ocurrido en Indiana no fue culpa de Jiménez, quien subió al ring como un verdadero profesional, conectó abajo a su rival y lo completó con un golpe a la cabeza para lograr una rápida victoria. Mientras el árbitro Kurt Spivey le contaba al pobre Ford en el suelo, Jiménez miraba al público como pidiendo disculpas por terminar tan rápidamente con el espectáculo.

La pelea fue apenas un aperitivo para Jiménez para su verdadero reto. El choque contra Awimbono se postergó un par de meses y, por el momento, está confirmada para comienzos de febrero, otra vez en Hammond, Indiana, y nuevamente bajo la organización del promotor y ex peso completo de Chicago, Bobby Hitz.

Hollywood, Las Vegas y Australia

Para Jiménez, un púgil con padre colombiano y madre americana, este fue un año diferente. Acostumbrado a pelear en escenarios del Medio Oeste, en mayo partió hacia California, donde entrenó en el gimnasio de una leyenda (Freddie Roach) y al lado de otra leyenda (Manny Pacquiao).

“Freddie Roach es un gran tipo, me trataron como si fuera uno de ellos y pasé un tiempo con Manny Pacquiao, que es una gran persona y muy religioso. Todavía mantengo el contacto con ellos”, recordó ‘Hollywood’ Jiménez sobre su experiencia en el gimnasio del famoso entrenador, ubicado precisamente en Hollywood, California.

Más tarde Jiménez fue parte del mega-evento del 2 de mayo, en la noche de Mayweather-Pacquiao, donde cayó por nocaut técnico en el sexto round ante el invicto Jesse Hart en un combate por los cinturones de tres organizaciones nacionales, NABO, USBA y NABF.

“En Las Vegas tuve mi primera derrota, pero lo tomé como una experiencia; fue algo duro pero eso me motivó para seguir adelante”, señaló Jiménez. “Luego recibí una llamada para ir a Australia y fue una experiencia distinta porque viajé a la otra punta del mundo y por estar solo allí con comidas distintas y gente distinta. Pero me mantuve enfocado y conseguí allí un título”.

En Melbourne, Australia, el púgil de Chicago superó por nocaut en tres rounds al argentino Francisco Ramón ‘El Pelado’ Benítez en junio y obtuvo el cetro vacante de las Américas de la UBF (Universal Boxing Federation).

En agosto Jiménez partió hacia Medellín, Colombia, donde visitó a su padre Mike, quien debió abandonar los Estados Unidos hace varios años tras sufrir un proceso de deportación. “Estuve allá para la Feria de Flores y comí mucha bandeja paisa”, dijo ‘Hollywood’. “Esta vez fui sin mi hermano Julian. Cuando estamos los tres juntos (el padre y sus dos hijos), pasamos los mejores momentos y eso es algo que podremos contarle un día a nuestros hijos. Somos ‘Los Tres Amigos'”.

O los ‘Tres Bandidos’ como prefiere llamarles Pete George, padre del boxeador local Donovan ‘Da Bomb’ George’ y entrenador de Jiménez.

Después de la desilusión de la semana pasada, Jiménez regresará a su intensa rutina diaria, trabajando tiempo completo en el sindicato de la industria del hierro, entrenando en el gimnasio de Sam Colonna, y practicando alguna que otra vez en el gimnasio Hyper Fight Club, propiedad del boxeador polaco Andrzej Fonfara, ubicado a unas cuadras de su casa en la zona de Irving Park y Harlem, al norte de Chicago. Y por supuesto disfrutando junto a su novia y protegiendo a su compañero inseparable, su perro Chico.

“Espero que todo se arregle para febrero y si Dios quiere, haremos la pelea (contra Awimbono en Hammond, Indiana) y podré darle un título a Chicago.