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CHICAGO

– Nick Coronado salió a protestar el lunes contra una cámara que multa a conductores que exceden el límite de velocidad en la cuadra 3200 S. Archer Ave., en el suroeste de la ciudad.

Coronado, de 61 años y vecino del área, dijo que le parece que la cámara es un engaño para los contribuyentes, ya que en esa área no hay parques, escuelas o bibliotecas.

“Eso no esta bien, por eso estamos en contra de ella”, dijo Coronado, quien se reunió con un grupo de vecinos, activistas y el mismo concejal del área para pedir que la cámara sea removida.

Según una ordenanza municipal, las cámaras contra el exceso de velocidad son instaladas por la seguridad de los niños cerca de parques, escuelas o bibliotecas.

Sin embargo, ese no es el caso con dicha cámara, aseguró el concejal George Cárdenas (D-12).

Cárdenas reiteró que se ha opuesto a esa cámara desde que fue instalada y abogó para que fuera desactivada cuando empezó a operar hace más de un año.

El lunes, Cárdenas reiteró su oposición al ser reactivada la cámara.

Cárdenas aclaró que él ha votado a favor de la instalación de cámaras “cuando hay justificación, pero aquí no hay justificación para las cámaras”.

El concejal indicó que el parque más cercano está lejos de ahí, así que no hay una cercanía inmediata con la cámara en la cuadra 3200 S. Archer Ave.

Por otro lado, Mark Wallace, director de la Campaña para Abolir las Cámaras Rojas y de Velocidad, dijo que en realidad todas las cámaras que multan a los conductores, ya sea por exceso de velocidad o por pasarse las luces rojas, deben ser removidas porque “no son otra cosa que caminos de cuota contra los conductores y residentes de Chicago”.

Wallace señaló que en la ciudad “no tenemos una proliferación de niños atropellados por autos. Tenemos un problema de niños baleados, niños mordidos por perros, pero no de niños arrollados por autos. Esto no es otra cosa que una forma fácil de generar ingresos a costa de los conductores de la ciudad”, dijo Wallace, quien fue rodeado por personas con carteles que decían: “Eliminen las cámaras rojas” y “Baje la velocidad, hay cámaras adelante”.

Wallace añadió que el programa debe ser eliminado por los escándalos que funcionarios municipales y directivos de la empresa que administra el programa han estado involucrados.

Sin embargo, algunos vecinos sí estaban satisfechos con la cámara.

Verónica Vicenteño dijo que se oponía a la protesta y estaba a favor de la cámara.

“Me ha ayudado a mí y a los residentes de esta cuadra para poder cruzar la calle. Las dos señales de luz roja sobre la calle (Archer Ave.,) están muy alejadas y antes que estuviera la cámara los autos pasaban muy rápido. Era difícil y peligroso cruzar la calle nunca sabías (cuándo) con estos carros, pero desde que instalaron la cámara circulan más despacio y eso a mí me ayuda a pasar la calle y tomar mi camión”, dijo la vecina de 42 años.

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