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CHICAGO

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María Moreno caminaba con otra persona a las 12:30 a.m. del sábado en el barrio de La VIllita cuando escuchó varios disparos y se dio cuenta que estaba herida en el pecho. La mujer fue trasladada al hospital St Anthony, según autoridades de Chicago.

Moreno, de 45 años y quien vivía a media milla de donde ocurrió el tiroteo en la cuadra 2500 S. Harding Ave., falleció media hora después, según la oficina del médico Forense del Condado de Cook.

Moreno fue una de las cinco personas asesinadas y 18 heridas de bala entre el viernes por la noche al domingo por la mañana en las calles de Chicago, según reportes de la Policía y de prensa.

Otro de las víctimas fatales fue un jovencito, de 17 años, quien falleció el sábado por la madrugada tras ser baleado el viernes por la tarde en la cuadra 5100 N. Austin Ave., en el noroeste de la ciudad.

Ryan Nicholson falleció de múltiples heridas de bala en el Hospital Advocate Lutheran General de Park Ridge, indicó el médico forense.

Al tiempo que la violencia continuó cobrando vidas en esa ciudad, el superintendente de la Policía de Chicago (CPD), Garry McCarthy, reiteró en una convención de jefes de policías nacionales e internacionales que la armas ilícitas y fallas en el sistema penal estaban detrás de la violencia.

McCarthy dijo lo anterior al iniciar el sábado la reunión de la International Association of Chiefs of Police que se realiza hasta el martes 27 de octubre en el McCormick Place.

“Chicago es el más obvio ejemplo de lo que está mal con el sistema de justicia penal. Por cierto, Chicago no tiene las leyes antiarmas más estrictas del país. Pongamos eso sobre la mesa antes de ir adelante. (Por qué) hay retórica (al respecto) que alguien inventó y se repite una y otra vez”, dijo McCarthy días antes en una reunión de Policías en Washington.

Según McCarthy, el 27 por ciento de los prisioneros en el Condado de Cook están encarcelados por delitos relacionados con drogas y sólo el 4 por ciento por delitos con armas de fuego, indicó al pedir una reforma al sistema de justicia penal.

La convención en Chicago es la reunión más grande del mundo de miembros de las fuerzas del orden, y se anticipa que acudan unos 14,000 profesionales de la seguridad pública.

La convención, sin embargo, tiene sus oponentes.

Centenares de manifestantes marcharon el sábado desde el cuartel de Policía en el 3500 S. Michigan Ave., al 2301 S. Lake Shore Dr., en donde se llevaba a cabo la convención para pedir que los fondos que se adjudican a la Policía sean usados en programas sociales, y por un mejor sistema para evitar los abusos policiales.

El llamado de los manifestantes vino tras versiones de que Chicago planea gastar $200 millones más en la Policía.

María Hadden, miembro de la organización Black Youth Project, dijo el sábado que el dinero podría servir mejor en la educación, servicios humanos, vivienda y cuidado médico para la comunidad.

“Esas son las maneras para resolver el crimen y mejorar la ciudad, y no gastando más en la Policía”, dijo Hadden durante la protesta que resultó en 66 arrestos, luego que manifestantes bloquearon la calle frente al McCormick Place.

Se anticipa que el presidente Barack Obama y la fiscal general, Loretta Lynch, asistan a la reunión de policías que cierra el martes, según la Casa Blanca.

La visita del presidente Obama es parte de su gira nacional para enmendar el sistema penal, al hablar con oficiales, quienes intentan reducir el crimen y las tasas de encarcelamiento, y con ex prisioneros, quienes tratan de ganarse “una segunda oportunidad”, se informó.

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