CHICAGO –
En estos tiempos de redes sociales las peleas no se arreglan como en otras épocas. El pleito de este sábado en el Horseshoe Casino de Hammond, Indiana, por el cetro welter de la UBF (Universal Boxing Federation) entre Genaro Méndez y Agustín Cicero es un claro ejemplo.
“(Cicero) me mandó un mensaje por Facebook y me dijo que quería pelear conmigo”, dice Méndez, un michoacano que vive desde hace años en Zion, Illinois. “Yo le dije que sí, ¿por qué no? Casi, casi, la pelea se arregló por Facebook”.
Méndez (9-2-1 y 5 KOs) y Cicero (5-7-3 y 4 KOs), un mexicano radicado en Indiana, ya se enfrentaron en 2012 con una clara victoria por decisión para el primero. A Méndez, quien pelea con los nombres de sus dos hijas Hope y Faith tatuados en sus brazos, le gusta la idea de que el sábado habrá un título en juego.
“Es un título regional del Medio Oeste de la Universal Boxing Federation, que es una organización nueva”, explica el pupilo de George Hernández.
Méndez no pelea desde noviembre de 2014 y viene de un año cargado de mala suerte pues estaba programado tres veces y las tres veces sus combates fueron cancelados.
More Top Picks Best Slat Belt Treadmills For Home Gyms
“Una fue por un problema con el promotor Bobby Hitz, que ya está solucionado, en otra me lesioné y en julio llegamos pesados al pesaje”, se lamenta Mendez.
A sus 32 años, el campeón de los Guantes de Oro en Chicago en 2010 parece haber llegado la hora de la verdad. Hace años que trabaja junto a su medio hermano Miguel Guadarrama (dos veces campeón de los Guantes de Oro locales) como entrenador en el gimnasio Pound 4 Pound Boxfit de Highland Park, Illinois, y entrena a la par de algunos jugadores de los Chicago Bears como el receptor estelar Alshon Jeffery, entre otros.
Si el sábado se alza con el cinturón de la UBF en Indiana, Méndez podrá perseguir nuevos retos en el boxeo, el deporte que llama “mi gran pasión”.
La hora de Navarrete
Apenas cinco meses atrás a Fidel Navarrete le pasó por la cabeza la idea de abandonar el boxeo después de que su pelea frente a Salvador Pérez se cancelara unas horas antes de que los púgiles subieran al ring.
“El pacto era para pelear en 127 libras y yo pesé 129. A mi rival le pagaban más (que lo arreglado en un principio) pero no quiso pelear. Yo había estado trabajando ‘full time’ en una recicladora y no pude entrenar al cien por cien. A veces uno se frustra con el boxeo”, recuerda Navarrete (8-0-2 y 4 KOs), un mexicano de Maravatío, Michoacán, que fue una vez campeón de los Guantes de Oro de Chicago tras vencer al gran Kenny Sims.
Después de esa gran decepción su representante Mike Cericola le aconsejó que se tomara un descanso para poner otra vez su cabeza en su lugar. “Me desanimé una semana pero después le dije a mi esposa, ya quiero ir a correr y entrenar en el gimnasio p’atrás”, recuerda.
Al poco tiempo el esfuerzo rindió sus frutos y a Navarrete le surgió un combate para este fin de semana en el Horseshoe Casino de Indiana. Y luego una noticia mejor: le pelea de Indiana debía cancelarse porque Cericola le consiguió una gran oportunidad, combatir el 26 de septiembre por el título super pluma de la NABF (North American Boxing Federation), que será sancionada por el CMB, en West Virginia ante el peligroso Ronell Green (11-1 y 5 KO).
Cericola se siente orgulloso de que su protegido Navarrete pelee el próximo mes por una corona que alguna vez perteneció al gran púgil filipino Nonito Donaire.
Para Navarrete es la pelea de su vida, hasta el momento. “Es una oportunidad que todos los boxeadores esperan”, dice el muchacho que llegó a Chicago desde México a los 16 años.
‘El Dios Azteca de la Guerra’
Al igual que Navarrete, Antonio ‘El Dios Azteca de la Guerra’ Canas (10-1-1 y 3 KOs) tenía previsto presentarse este sábado en el Horseshoe Casino pero la concreción de un gran combate lo obligó a cambiar de planes.
La pelea de Indiana se canceló y Canas ya está enfocado en el combate más importante de su vida, el próximo 11 de septiembre en el hotel Cosmopolitan de Las Vegas ante el invicto Mike ‘Yes Indeed’ Reed, quien ha ganado sus 15 peleas, ocho de ellas por nocaut.
“Ya vi peleas (de Reed) y sé que es un buen boxeador pero no es tan difícil pegarle, yo voy a hacer lo mío”, comentó con confianza Canas, quien solo fue derrotado una vez (por Adrián Granados en 2012) mientras continúa su preparación con los entrenadores Sam Colonna y Rita Figueroa y además prepara a la boxeadora local y esperanza olímpica Kim Carlson.
‘El Dios Azteca de la Guerra’ Canas, quien tiene raíces mexicanas lejanas y adoptó su apodo de un personaje de videojuegos, es un caso extraño en el boxeo de Chicago: debutó como profesional a los 30 años y llega a su mejor combate a los 35.
“Pero siempre, desde que era joven, practiqué deportes de contacto, antes hice muchas peleas de MMA (artes marciales mixtas) como amateur y algunas como profesional (posee un record de 3-4)”, dijo Canas, quien tiene una joven apariencia y siempre luce en gran condición. “Estoy siempre en perfectas condiciones, no tomo ni me drogo ni hago nada de esas cosas”.