
Por Alejandro Yanun
CHICAGO
– El escándalo de la FIFA sirvió para confirmar las dudas de billones de aficionados y para destapar la olla del fútbol a nivel mundial.
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Uno de los protagonistas del FIFAgate es un hombre cuyo bunker está precisamente a media hora del estadio ‘La Olla’ en Asunción del Paraguay, en la sede central de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
Nicolás Leoz, quien fue presidente de la Conmebol entre 1986 y 2013, es uno de los tantos acusados con varios cargos de corrupción.
En 1986 el paraguayo Leoz escribió una carta a un senador de su país solicitando inmunidad legal para las oficinas de la Conmebol a cambio de mantener la sede central en la capital Asunción. La propuesta tuvo éxito y el organismo se convirtió en una especie de embajada dentro de Paraguay. “Aquí no puede entrar ni la policía ni un juez criminal”, presumió Leoz ante la prensa una vez.
Se dice que Leoz fue sobornado con 730,000 dólares por la empresa ISL para conceder derechos de televisión del Mundial 1990. Leoz también otorgó favores en Chile y hoy una calle lleva su nombre en ese país. Además, también fue acusado de pedir a Inglaterra una condecoración como Caballero de la Orden del Imperio Británico a cambio de apoyo para la candidatura inglesa para un Mundial.
De todo ocurrió bajo el mandato de Leoz en la Conmebol. Detalles sobre su compatriota y árbitro Carlos Amarilla, largamente sospechado de ‘arreglar’ partidos, lentamente van saliendo a la luz. En una vieja grabación se escucha al ex vicepresidente de la FIFA, el argentino Julio Grondona, diciendo que “el mejor refuerzo de Boca (Juniors) fue Amarilla”. Grondona se refería a un partido por la Copa Libertadores de 2013 donde el mencionado árbitro no sancionó un claro penal contra los boquenses y anuló dos goles lícitos para el Corinthians de Brasil. “¡Salió bien, eh!”, dice Grondona feliz al final de la conversación.
La empresa Traffic consiguió durante años derechos para televisar la Copa América a cambio de ‘mordidas’. Rafael Esquivel, presidente de la Federación Venezolana y directivo de la Conmebol, recibió un millón de dólares extras de Traffic, para conceder la transmisión de la Copa América 2007 en su país.
La famosa frase ‘está todo arreglado’, típica del fútbol sudamericano, parece que finalmente no era un mito sino una realidad. Al parecer, derechos televisivos de Copa América y partidos de Copas Libertadores se arreglaban con un simple movimiento del dedo pulgar de Leoz.
Ya en 2013, Leoz reconoció que fue parte de hechos de corrupción y la FIFA lo libró de culpa y pena tras la confesión. Pero dos años más tarde, cuando todo parecía olvidado, la Justicia estadounidense lo incluyó entre los 14 imputados que están relacionados con la FIFA y serán juzgados por fraude, asociación delictiva y blanqueo de capitales.
Es tan grande la suciedad que ha saltado con el FIFAgate y supuestos sobornos por un total de 150 millones de dólares que a esta altura Leoz -como muchos otros- debería ingresar a una categoría especial: es culpable hasta que se demuestre lo contrario.