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CHICAGO –

Hace ya 107 años que Chicago no ve ganar un campeonato a sus Cachorros. En octubre de 2011, aterrizó en la ciudad del viento el presidente de operaciones Theo Epstein con el objetivo de acabar con la maldición y hacer de los Cachorros un equipo ganador que devuelva la ilusión a Wrigley Field.

En 2011, el equipo anunció la renovación liderada por Epstein, el hombre que hizo de los Red Sox de Boston un equipo ganador, y del club, un imperio económico. Su fichaje perseguía que realizara las mismas maniobras mágicas pero, esta vez, en Chicago.

Los años 2013 y 2014 fueron de los peores años para los Cachorros, pero ni siquiera el drama que reflejaba el marcador tras cada partido, hizo peligrar la fe de los aficionados por el club. Este año, el equipo está alcanzando lo que son sus mejores resultados en los últimos años (39-31 hasta el miércoles) y muchos aficionados defienden que la paciencia que han tenido con Epstein ha merecido la pena.

Joe Fekech, tiene 19 años, es aficionado de los Cachorros desde que tiene memoria, y cree en la reestructuración de Epstein: “Le cuestioné al principio, pero el plan que propuso, especialmente con los jugadores jóvenes, está siendo muy bueno. Desde que llegó fue muy directo con la organización y con todos acerca de lo que quería hacer”, asegura Fekech.

Daniel Torres es un joven mexicano que vive en Chicago y alaba la labor de Epstein con la formación del equipo: “Yo sí creo en la renovación. Epstein ha estado reconstruyendo el club cuidadosamente durante los últimos 4 años, y ahora el talento por fin está aquí. Los Cubs tienen algunos de los mejores jugadores jóvenes en las grandes ligas como Bryant, Soler o Arrieta. Están preparados para ser un equipo muy competitivo por muchos años”, afirma Torres.

A pesar de la constante racha negativa del equipo, la asistencia a sus juegos apenas ha bajado del 80% en los últimos seis años. El Wrigley Field sin duda esconde entre su siglo de historia un imán que es más fuerte que las estadísticas. La última inversión de 375 millones de dólares en la renovación del estadio refleja las intenciones de los dueños en impulsar y aprovechar este amor incondicional que los fans de los Cachorros han demostrado incluso en los peores momentos. El dueño Tom Ricketts ha realizado últimamente movimientos para obtener las azoteas (los famosos ‘rooftops’) cercanas al estadio. A esta operación se suma la extensión de la oferta de comida y bebida dentro del estadio.

Francesca Gattuso asiste a los partidos de los Cachorros desde pequeña de la mano de su abuelo y asegura que ir a Wrigley Field es una experiencia: “Es un lugar para ir con la familia y los amigos, disfrutar del ambiente, de la atmósfera, comer nachos y ver al equipo que amas, gane o pierda. Simplemente, tenemos a los mejores fans de la MLB”.

Gattuso cuenta que este año está siendo diferente en el sentido más positivo posible y se muestra ilusionada por un “equipo fresco” que asegura que les va a dar muchas alegrías. Fekech coincide con Gatusso en la peculiar fidelidad de los aficionados de los Cachorros: “Los fanáticos de los Cubs son muy leales, pase lo que pase. Si ganamos un campeonato, va a ser uno de los mayores momentos deportivos de la historia”, afirma.

Wrigley Field y su carisma siguen siendo una atracción con su oferta gastronómica y cerveza por doquier. Pero en esta temporada los aficionados, al parecer, están llenando el estadio por algo más.