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Por Alejandro Yanun

CHICAGO

– Exactamente un año atrás, durante el verano de 2014, la ilusión de Luke Howland-López como futuro futbolista profesional comenzó a tomar forma en canchas de Aurora y Melrose Park.

Como muchos otros jóvenes, Howland-López se presentó para las visorías de clubes españoles que llegaron a Chicago para observar lo mejor del talento local. Inmediatamente después fue invitado para viajar a España y entrenar con el Sporting de Gijón.

Howland-López viajó a comienzos de este año, jugó como volante central o ‘pivote’ según el modismo español y fue campeón divisional en la región de Asturias, al norte de España, en la categoría Sub 18. En julio piensa regresar para continuar en la cantera del Gijón, un club que acaba de ascender a La Liga, la máxima categoría española.

“Me queda un año como juvenil en la división Sub 19”, dice Howland-López, hijo de madre americana y padre mexicoamericano con raíces en Toluca, estado de México. “Luego, si todo va bien, pasaría al equipo de reserva y si me quieren seguiría trabajando duro para llegar al primer equipo”.

Howland-López, de 18 años, es un ex estudiante de la escuela West Aurora, jugó en el club Sockers de Chicago y en el Programa de Desarrollo Olímpico (ODP en inglés) de la región del Medio Oeste y se formó en la Academia de liga de Aurora.

Su experiencia en Europa ha sido maravillosa por diversos motivos. Además del éxito deportivo, el joven mediocampista convivió con gente de otras nacionalidades y mejoró su español.

“Estuve viviendo con la familia Alonso, como un estudiante de intercambio, a 10 minutos de la playa. Ellos tienen tres hijos, me ayudaron y me hicieron sentir como en casa. Allí tengo que hablar español porque nadie me habla en inglés”, comenta Howland-López. “En el equipo pensé que iba a haber más extranjeros pero solamente hay un muchacho de Paraguay, el resto son todos españoles”.

La joven promesa del oeste de Chicago aún no definió su situación como estudiante en España y espera finalmente registrarse como alumno regular para la próxima temporada. Mientras tanto, descansa en su tierra natal y no ve la hora de regresar a Gijón. “Es un lugar muy bonito, la gente es muy simpática y me gusta su estilo de vida relajado”, señala. “Es uno de los mejores lugares donde he estado en mi vida”.