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CHICAGO –

Javier Rivera

ganó los

Guantes de Oro

para novatos en 2012 y desde entonces no ha podido volver a competir en el principal evento del boxeo amateur en Chicago.

Mientras tanto, Rivera ganó el año pasado el torneo el Mundial de Ringside, una competencia internacional realizada en Missouri, obtuvo también el torneo Power Gloves y ha seguido demostrando que es uno de los mejores boxeadores locales en las categorías más pequeñas. Pero la organización de los Guantes de Oro no le permitió competir en 2013 y 2014 por una simple razón: es mexicano y carece de ciudadanía estadounidense.

Después de años de gestiones de su entrenador Pedro Calla, a Rivera le permitieron participar en la edición 2015 de los Guantes de Oro que se lleva a cabo en Cicero, Illinois. El joven mexicano estará en la final la próxima semana enfrentando a Geovanny Martínez, del gimnasio Luyando.

“Siento que esto es una revancha por esos tres años que pasaron y donde yo podia haber sido campeón del torneo”, dice Rivera, nacido en Zacatecas pero criado en Huejuequilla El Alto, Jalisco. “Esta oportunidad no se da siempre y ahora que la tengo, quiero enseñar lo que soy capaz de hacer”.

La posibilidad de combatir en los Guantes de Oro para púgiles no ciudadanos ha sido motivo de polémica durante años. A veces se ha cumplido con esa reglamentación y otras veces los no ciudadanos no han podido participar.

Los Guantes de Oro de Chicago son clasificatorios para los Guantes de Oro nacionales y ese es el punto de discordia. “¿Para qué se va a permitir que participen boxeadores extranjeros si es un torneo clasificatorio para una competencia nacional?”, argumenta Sam Colonna, entrenador local y encargado de la organización del torneo.

Otros no están de acuerdo y creen que la mencionada reglamentación tiene sentido solamente los años de Juegos Olímpicos. En ese caso, los campeones locales de los Guantes de Oro asisten a un torneo nacional para seleccionar al equipo de Estados Unidos. Cuando no hay que seleccionar un equipo nacional – se preguntan algunos- ¿por qué no se permite la participación de extranjeros?

Pedro Calla, entrenador de Rivera, luchó durante años para que Javier y su hermano José Rivera (también campeón como novato en 2012) pudieran competir en los Guantes de Oro. “No nos dejaron pelear en 2013 pero en el 2014 yo sabía que las reglas no eran tan claras; no nos daban una respuesta clara y yo seguí mandando cartas a USA Boxing”, comenta el peruano Pedro Calla, entrenador de Rivera y encargado del gimnasio Rumi Maki, que significa “Mano de Piedra” en la lengua quecha de los antiguos incas peruanos.

Finalmente este año la organización permitió la registración en forma provisoria de los hermanos Rivera, que son residentes legales en este país pero no tienen la ciudadanía. Antes del torneo ambos estaban inscriptos pero no sabían si iba a llegar una autorización oficial de USA Boxing para combatir. Poco antes del inicio del evento arribó una carta del organismo nacional autorizando la participación de ambos hermanos. “USA Boxing nos mandó una carta diciendo que no descalifican a una persona que es residente legal para competir”, señala Calla.

José Rivera, de 22 años, tuvo mala suerte en el sorteo ya que le tocó enfrentar en la primera ronda a Joshuah Hernández, actual campeón de las 132 libras, y cayó por decisión en un gran combate. Javier Rivera tampoco tuvo mucha fortuna y en la ronda preliminar tuvo que combatir con Saúl Cano, campeón de las 114 libras el año pasado y participante en torneos nacionales.

Javier Rivera superó a Cano, del gimnasio de Jesse Torres de Aurora, por decisión en la ronda preliminar y llevó a 4-1 su record personal contra el actual campeón. Luego venció también por puntos a Miguel Ordaz, de Piña Boxing.

En la final se verá las caras ante Geovanny Martínez. “Ya he peleado cinco veces contra él y todas las he ganado”, indica Rivera, quien de todos modos respeta a su próximo rival. “Pero es un muchacho fuerte y cuando peleé con él eran todas peleas cerradas”.

Como es común entre los púgiles amateurs, Rivera no está totalmente seguro de su record y calcula que ha ganado 40 peleas y perdido unas tres o cuatro. De lo que sí está seguro es que la carta con la aprobación de USA Boxing fue como un regalo caído del cielo.

Rivera se siente feliz por esta oportunidad pero dice, al mismo tiempo, que las reglas no deberían cambiar constantemente, como ha ocurrido varias veces en los últimos tiempos. “La verdad, creo que las reglas tienen que ser permanentes, hay boxeadores que entrenan duro, hacen mucho esfuerzo y a veces no nos dejan vivir ese sueño”.