CHICAGO –
Allá por los años ’80 y ’90, cuando el boxeo atraía multitudes en varios hoteles y casinos de Chicago, Jesse Torres era una de las atracciones locales.
Torres, entonces policía en Aurora, terminó su carrera con un record de 17-8 con 10 nocauts como profesional, enfrentó rivales como Jorge ‘Maromero’ Paez en el legendario Felt Forum de Los Angeles y llegó a combatir en sitios exóticos como la Guayana Francesa en Sudamérica.
Hoy Torres es entrenador de boxeo y en la presente edición de los
su gimnasio, ubicado en Aurora, colocó a dos hermanos, Luis y Rolando Cano, en las semifinales de las 132 libras. Saúl Cano, otro hermano de la misma familia y también entrenado por Torres, fue campeón en las 114 libras el año pasado. Otro de sus pupilos, Damien Edmondson, estará este año en la final de la división Masters (Veteranos) en las 156 libras.
Sobre esta edición de los Guantes de Oro, Torres tiene una visión un poco desalentadora. “Yo comencé en 1976 en el Anfiteatro cuando se llenaba. Ahora no hay publicidad y está muy débil el boxeo porque los promotores no le dan publicidad”, se lamenta. “Los boxeadores tampoco tienen la misma calidad. Antes había algunos que podían ir a los Juegos Olímpicos pero ahora se está acabando eso”.
Tampoco es muy positivo sobre el profesionalismo local. “Los muchachos pelean dos o tres años (como amateurs), después se ponen en profesional y tiene que volver a aprender a pelear como profesionales. Muchos boxeadores dicen, ‘si me van a pegar, pues que me paguen y cobro como profesional. Que me den dinero si me van a pegar en la cabeza'”.
Hace ya tres años que Torres se retiró de la policía de Aurora. Ya están muy lejos aquellos años en que trabajaba un turno desde las 10.30 de la noche hasta las 7.30 de la mañana, después iba a correr, dormía cinco o seis horas y luego viajaba a Chicago al gimnasio Windy City para entrenar.
Su gimnasio de Aurora abrió en 1995. “Mucha gente me conoce en Aurora, yo no cobro nada. El Distrito de Parques me ayuda con el edificio y el equipo, pero yo pongo las horas mías voluntariamente. No hay un cheque para mí”, explica. “Es un barrio con muchos gangueros. Yo he tenido boxeadores que se han metido conmigo pero después se embrollaron en malas situaciones con drogas y matanzas. Yo les enseño y si ellos quieren pelear, pues vamos a dar golpes”.
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Papa Bomb’
En el boxeo de Chicago están ‘Da Bomb’ y ‘Papa Bomb’. El primero es Donovan George, el conocido púgil local que fue contendiente al título mundial de los super medianos. El otro es su padre, Pete George, quien ha estado en su rincón y en el de otros púgiles locales durante varios años.
Al igual que Torres, George es un ex policía que maneja a varios boxeadores amateurs que son figuras en la presente edición de los Guantes de Oro de Chicago. Yousif Saleh, uno de los mejores prospectos locales y campeón en las 123 libras el año pasado, ya clasificó para la final de las 132 libras. Sebastian Antosiewicz, un gigante de la categoría de los super completos, también alcanzó la final. Y Oscar Ortiz, un joven de 21 años de origen guatemalteco, llegó a la semifinal de las 165 libras.
Además de sus estrellas en el campo amateur, George conduce la carrera de Mike ‘Hollywood’ Jiménez, quien estará en Las Vegas el próximo 2 de mayo combatiendo en la cartelera de ‘La Pelea del Siglo’ entre Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao.
“Fui oficial de policía por 30 años en Lincolnwood (al norte de Chicago). Ahora estoy retirado de la policía y entreno boxeadores”, comenta George. “Me gusta esto mucho más, es más divertido y más seguro para mí. Estoy orgulloso de lo que hice en las calles como policía, y para esto tengo la misma mentalidad que cuando era policía. Supongo que lo que me gusta es la violencia controlada que hay en el boxeo”.
George ha visto violencia en el ring pero nada se compara con su trabajo anterior. “Pasé muchas cosas malas, vi gente que fue asesinada y mucho crimen que ocurre en las calles, no necesariamente gente del vecindario de Lincolnwood sino otra gente que pasaba por el lugar. Hubo un caso donde tomaron rehenes hace 20 años en un banco, tuvimos un par de asesinatos, estuve en varias persecuciones a alta velocidad, antes cuando dejaban que la policía te persiguiera”, recuerda.
‘Papa Bomb’ es como los aficionados de otros tiempos y admiran a grandes del pasado como Jack Dempsey, Max Baer y Sugar Ray Robinson. Y por supuesto, recuerda cuando en el boxeo sólo existía un campeón por categoría. “Ahora hay muchos campeones por división, pero en los ’70 el campeón de los completos era Joe Frazier, el de los semicompletos era Bob Foster, en medianos el rey Carlos Monzón, en welters Carlos ‘Mantequilla’ Nápoles y Roberto Durán en las 135 libras”.
En una semana más George estará en el rincón de Saleh y Antosiewicz intentando llevar dos títulos en la división Open para el gimnasio Chicago Fight Club del promotor Wasfi Tolaymat. Y luego continuará asistiendo a su hijo Donovan, quien lleva varios meses sin pelear debido a una lesión y al reciente nacimiento de sus dos mellizos Athina y Axel.
Mientras tanto, este ex doble campeón del Distrito de Parques de Chicago continuará con su camino. “Dios me puso en este mundo para ser policía y ahora soy entrenador de boxeo, tal vez para cuidar a estos muchachos boxeadores”.