
CHICAGO –
Por su manera educada al hablar y sus lentes de intelectual,
parece uno de esos estudiantes universitarios que son el orgullo de su familia.
Y en realidad lo es porque Hernández obtuvo un grado alto en el examen de ACT para ingresar al college y a los 19 años es estudiante de la Universidad de DePaul, donde asiste con una beca por sus excelentes calificaciones en la escuela secundaria.
Lo que no se imaginan sus profesores universitarios es que además Hernández fue campeón en las 132 libras de los
Guantes de Oro de Oro de Chicago
del año pasado, donde también ganó el premio al mejor boxeador libra por libra. Y este año ya está otra vez en la semifinal.
Hernández lleva el boxeo en la sangre y desde muy pequeño estuvo en cada pelea de su padre, el recordado Miguel ‘Macho’ Hernández. Esa experiencia hoy está dando sus frutos.
“El no necesita el boxeo, va a tener un futuro en la vida porque es bien inteligente y trabaja duro”, dice el ‘Macho’ Hernández, padre y entrenador del muchacho, quien se prepara en el gimnasio de Sam Colonna, a quien conoce desde que aprendió a caminar.
En los cuartos de final de los Guantes de Oro que se están realizando en el Cicero Stadium de Cicero, Illinois, Hernández superó por decisión a José Rivera, del gimnasio Rumi Maki de Palatine, en un combate espectacular.
“Fue muy duro, trató de romperme la cabeza y tuve que boxearlo”, dice Hernández.
En las semifinales de las 132 libras se espera una guerra sensacional. Además de Hernández están los hermanos Luis y Rolando Cano, del gimnasio de Jesse Torres en Aurora. Rolando cayó en la final de la misma categoría en 2014 frente a Hernández y Luis también es un gran boxeador. El otro candidato es Yousif Saleh, del gimnasio Chicago Fight Club, quien fue campeón de los Guantes de Oro en las 123 libras el año pasado y es uno de los mejores prospectos locales.
“Probablemente todos ellos tengan más experiencia que yo y han peleado más”, comenta Hernández. “Yo no peleé tanto cuando era más joven porque mi papá quería que me enfocara en la escuela, pero yo iba a todas las peleas de él y desde que era chico estuve cerca de boxeadores como Fonfara, Manfredy y el ‘Toro’ Hernández”.
A la sombra del padre
El año pasado Hernández se lastimó su mano derecha en la semifinal de los Guantes de Oro locales y peleó lesionado en la final ante Rolando Cano. Luego compitió en el Torneo Nacional de Las Vegas, donde perdió en la primera ronda ante Malik Montgomery, de Georgia, campeón de esa competencia. Después de darse el lujo de visitar el sitio de entrenamiento de Floyd Matweather en Las Vegas, regresó a Chicago y debió descansar su mano para permitir su recuperación. “No me operé y ahora está bien pero todavía se nota el hueso un poco salido”, dice Hernández, quien espera algún día trabajar en terapia ocupacional y actualmente tiene un record de 38-12 como amateur.
Este año la joven promesa espera retener el título de las 132 libras en los Guantes de Oro. Mientras tanto sueña con pasar al profesionalismo sin sufrir los problemas que ocurrieron en la carrera de su padre.
El ‘Macho’ dice que empezó muy tarde en el boxeo, con 27 años y a veces malgastaba horas de entrenamiento y descanso vendiendo boletos para sus peleas por las noches. Como si esto fuera poco, llegó a pelear simplemente por amor al boxeo y por pocos dólares ante leyendas como Raúl Márquez y Yory Boy Campas. “Yo también amo el boxeo pero me gustaría que me paguen por pelear con boxeadores de renombre”, confiesa Hernández hijo.
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Hoy el ‘Macho’ tiene 40 años, trabaja en la empresa de ferrocarriles Belt Railway de Chicago, todavía hace sesiones de guantes con muchachos más jóvenes que él, entrena a Joshuah en el gimnasio de Sam Colonna, al sur de Chicago, y también disfruta con sus otros dos hijos Jovanni Miguel, de 15 años, quien se dedica al béisbol, y Justin Miguel, de 14 años, quien practica boxeo y artes marciales mixtas.
“Me veo saludable por mis niños, ellos me ayudaron mucho”, comenta ‘Macho’ Hernández, quien terminó su carrera con un record de 20-12 con 10 nocauts y se retiró apenas un año y medio atrás.
Su hijo, por su parte, recuerda los viejos tiempos. “Lo vi (a su padre) en sus mejores momentos, cuando ganó un título nacional en Miami frente a una multitud, y en su peor momento, cuando no podía dar el peso y perdió algunas peleas”, dice Joshuah Hernández. “Estuvimos juntos en todo, todo lo que hicimos juntos es una experiencia y él es un gran entrenador”. Su padre ya mira hacia el futuro: “Gane o pierda (los Guantes de Oro), este es el último año como amateur y después va para profesional”.
Guantes de Oro de Chicago 2015
Lugar:
Cicero Stadium (1909 S. Laramie Ave., Chicago)
Semifinales:
Jueves 19, viernes 20 y sábado 21 de marzo
Informes: