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CHICAGO –

Los

Chicago Bears

han entrado en una dinámica y un estado de descomposición que parece de difícil arreglo. Este domingo noche volvieron a naufragar al perder 55-14 en Green Bay ante los Packers en otro pésimo partido.

Este es el segundo apaleamiento consecutivo que reciben los Bears esta temporada tras caer en su anterior partido por 51-23 en New England ante los Patriots el pasado 26 de octubre. Desde 1923 ningún equipo de la liga recibía en dos partidos consecutivos 50 o más puntos. Ahora Chicago puede presumir de ese dudoso honor.

Ni la semana de descanso sirvió para que Marc Trestman pudiera corregir los errores del partido anterior o al menos motivar a sus jugadores para intentar evitar otro revolcón humillante. La realidad está a la vista y los Bears, tras perder su tercer partido consecutivo y quinto de los últimos seis, se descuelga en el fondo de la NFC Norte con marca de 3-6 para despedirse prácticamente de sus sueños de llegar a los playoffs. Tan sólo un milagro podría ponerlos ahora en la postemporada.

El gran problema de los Bears se llama Jay Cutler, un mariscal demasiado irregular y mediocre que no da la talla pero que se ha convertido en todo un lastre porque acaba de renovar por siete años y $126 millones. Si a eso le añadimos una defensa que en estos momentos está completamente rota y que hace aguas por todos lados, entonces nos encontramos un equipo tremendamente vulnerable como los Bears, que en manos de un mariscal de categoría como Aaron Rodgers, es fácilmente descuartizable. Y así sucedió.

Cutler completó 22 de 37 pases para 272 yardas, dio un pase de touchdown, recibió dos intercepciones, fue cazado tres veces y perdió un balón, terminando con un indice de pase de 68.8

Rodgers suele hacer partidazos ante los Bears y este domingo no fue la excepción. El mariscal de los Packers completó 18 de 27 pases para 315 yardas, no tuvo intercepción, dio seis pases de touchdown para empatar el récord de la franquicia y tuvo un índice de pase de 145.8.

Los Packers literalmente arrollaron a los Bears en la primera mitad, yéndose al descanso con un abultado 42-0 que acabó con el partido y dejó como un puro trámite la segunda mitad. Incluso los mariscales reservas de ambos equipos vieron acción y cerraron el partido. El único aliciente de la segunda mitad era ver hasta donde llegaba el ensañamiento de los Packers con los Bears. Pero los locales se apiadaron de Chicago y no quisieron humillarlos más. Porque de haber querido les habrían metido otros 42 puntos en la segunda mitad y el resultado hubiera sido de auténtico escándalo. Situación y bondad que aprovecharon los Bears para anotar dos touchdowns y no volverse de vacío.

Ante esta temporada camino otra vez de la basura, empieza a ser necesario que dentro de los Bears se empiece a pedir responsabilidades porque hay mucha gente que no está dando la talla. Pero no sólo hay que apuntar a Cutler, sino también al entrenador Marc Trestman, que tras dos años no ha demostrado nada. Así como el gerente general Phil Emery, máximo responsable de las contrataciones del equipo.

Lo cierto es que los Bears estaban diseñados para competir en la postemporada y sin embargo a mitad de temporada ya se están despidiendo haciendo el ridículo y recibiendo palizas una detrás de otra.