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CHICAGO –

El Estadio Santiago Bernabéu últimamente ha sido muy propicio para el Barcelona en los Clásicos, donde de las últimas seis visitas ligueras ha ganado cuatro y sólo ha perdido una. No obstante en este tipo partidos las estadísticas no sirven para absolutamente nada y en cada Clásico se reescribe la historia presente, no la pasada como muestran los números.

La historia pasada ya la sabemos, un

Barcelona

con un trabuco de equipo, seguramente el mejor de la historia, que dominó, encandiló y aplastó no sólo al

Real Madrid

dislocado de Mourinho, sino a todo el mundo, al que tuvo a su pies durante unos buenos años.

La historia presente es muy diferente. El Barcelona, al igual que la selección española, se ve como un equipo exprimido por su brillante pasado y pidiendo a gritos una reconstrucción.

No obstante todavía cuenta con grandísimos jugadores capaces de comerse a cualquiera, sobre todo ofensivamente donde el ex mejor jugador del mundo Messi y Neymar son garantías de gol. Pero su centro del campo ya no tiene la fluidez y generación de juego de antes. Xavi, Iniesta y Busquet ya no son los de antaño, ya no se roban el balón todo el partido y mueven los hilos como antes. Y atrás, por mucho que el portero chileno Claudio Bravo esté invicto (uno de los alicientes del partido), la defensa es un auténtico flan porque Piqué y Jordi Alba han bajado mucho su rendimiento, Mascherano por mucho que insistan no es defensa y los que entran nuevos son parches que no logran darle la estabilidad necesaria.

Ni el debut del goleador uruguayo Luis Suárez como azulgrana, otro de los grandes alicientes del partido, pienso que pueda cambiarle la historia a este Clásico que luce realmente blanco.

El Real Madrid por lo contrario llega ahora como el gigante del fútbol mundial, luciendo sus galones de campeón de Europa y en definitiva es el Barcelona de hace unos años.

El equilibrio que han conseguido los merengues es realmente temible. La defensa, su línea más floja, ha logrado una estabilidad que antes no tenían, y aunque a veces es un coladero, es tan grande su poder ofensivo que no importa. La media con el alemán Kross, el colombiano James, el croata Modric y ahora la entrada del malagueño Isco por el lesionado Bale, dota de un fuelle ofensivo tan grande que ya nadie se acuerda de Xabi Alonso y Di María, con eso está todo dicho. Mientras que arriba hay un dúo letal que cuenta con el mejor jugador del mundo Cristiano Ronaldo, que además está casado con el gol y Karim Benzema, que aunque sea un pecho frío, aparece y hace su trabajo sin hacer ruido. Y si no, que saquen al ‘Chicharito’, que siempre cumple.

Ambos equipos llegan al Clásico goleando últimamente a sus rivales (en la mayoría de casos a años luz de sus potenciales), lo que augura un partido con mucha pólvora arriba. Pero los únicos compromisos realmente serios y exigentes que han tenido Real Madrid y Barcelona en el último mes y que pueden servir como termómetro han sido en Champions. Los blancos golearon 0-3 en Anfield al Liverpool y los azulgranas cayeron 3-2 en el Parque los Príncipes ante el Paris Saint-Germain.

En definitiva, el Barcelona se puede llevar este sábado la del ‘tigre’ en el Bernabéu porque el Real Madrid llega en un momento altísimo de juego, súper motivado por dar un golpe en la mesa, acabar definitivamente con esos rescoldos de la hegemonía culé que quedan y de paso cobrarse muchas cuentas pendientes. Así que nadie se sorprenda si el Real Madrid este sábado le mete una goleada al Barcelona como aquel 4-1 de la temporada 2007-08 o si me apuran el 5-0 de 1994-95.

El espectáculo está servido y garantizado porque Real Madrid y Barcelona son, con diferencia, dos de los mejores equipos del mundo actualmente y sus enfrentamientos desde hace unos años ya no son sólo el Clásico de España, sino el Clásico del mundo futbolistico como demuestra que el partido de este sábado será transmitido por más de 200 de países y tendrá una audiencia potencial de 400 millones de espectadores en el planeta.

Mi pronóstico:

Real Madrid 4-1 Barcelona