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CHICAGO –

La historia volvió a repetirse y los Green Bay Packers (2-2) arrollaron este domingo por 38-17 a los

Bears

(2-2) a los que humillaron en su casa del Soldier Field para extender así la paternidad que últimamente mantienen con el equipo de Chicago.

Los Packers suman ya cinco partidos al hilo ganando a los Bears en Chicago, así como ocho victorias en los nuevo últimos partido en que se han enfrentado. Incluyendo una en el Soldier Field por el campeonato de Conferencia en 2010. Los Bears no ganan en el Soldier Field a los Packers desde la temporada regular de 2010.

Este domingo los Packers fueron un auténtico ciclón en el Soldier Field. Anotaron en todos sus ataques hasta que a 4:47 del final, con el partido completamente definido, los Bears lograron bloquear un intento de gol de campo. Hasta entonces, la defensa de Chicago fue incapaz de detener los avances del mariscal Aaron Rodgers, que bien con pases de touchdown o acercando el balón lo suficiente para anotar goles de campo, masacró e hizo lo que quiso con los Bears en un partido que tuvo la particularidad de no contar con ningún despeje de balón.

“Quiero felicitar y darle el crédito a Mike McCarthy (técnico de los Packers) y los Green Bay Packers por el partido que han jugado hoy”, afirmaba tras el partido Marc Trestman, técnico de los Bears. “Han jugado un partido fantástico. Obviamente la derrota es decepcionante para nosotros y el vestuario está dolido”.

“Estábamos en casa y ante un rival de división y no hicimos lo suficiente para poder ganar. Lo más importante es recuperarse ahora y estar listos para trabajar mañana. Vamos a intentar hacer eso. Pensamos que era un partido donde teníamos que anotar touchdowns, y lo hicimos. Pero no anotamos suficiente”, añade.

Los Packers llegaron al Soldier Field heridos, en medio de una crisis de mal juego tras sufrir dos derrotas consecutivas y hundidos en la NFC Norte. Pero con esta rotunda victoria salieron revalorizados y transfieren su crisis a Bears, a los que bajan de la nube al cortarles una racha de dos triunfos y quienes además todavía no conocen la victoria en su casa esta temporada tras dos partidos.

Rodgers jugó un partido fantástico al completar 22 de 28 pases para 302 yardas, dar cuatro pases de touchdown (dos a Jordy Nelson y dos a Randall Cobb), no recibir intercepción y acabar con un índice de pase de 151.2.

Los Packers sumaron 302 yardas aéreas por tan sólo 56 terrestres. Lo que indica como inclinaron la balanza a su favor y el protagonismo que tuvo Rodgers, quien realmente estuvo imparable.

“Yo sólo sé que la temporada es larga y que van a ver minicrisis a lo largo del camino. Tenemos que permanecer todos juntos y estar en sintonía”, afirmaba Rodgers.

La otra cara de la moneda fue el mariscal de los Bears,

Jay Cutler

, que tras dos partidos sin recibir intercepción y salir ganador, este domingo ante los Packers, como ya es costumbre, volvió a morder el polvo realizando un malísimo partido y ser una de las razones de la derrota.

Cutler completó 22 de 34 pases para 256 yardas, dio dos pases de touchdown (Alshon Jeffery y Brandon Marshall), recibió dos intercepciones (una de ellas tremendamente grosera cuando quería conectar con Brandon Marshall) que terminaron por hundir al equipo y acabó con un índice de pase del 82.5 y sustituido en el último cuarto por Jimmy Clausen.

Cutler pudo mantener en el partido a los Bears tan solo durante la primera mitad, pero en la segunda se quedó sin gas, perdió el rumbo y llegaron las intercepciones y el naufragio generalizado del equipo, que no pudo anotar un sólo punto en la segunda mitad. Demostrando que su irregularidad es un lastre para el equipo y con un discurso que no convence a nadie y que es para tirarse de los pelos.

“Creo que jugamos bien”, afirma Cutler tras perder en casa 38-17. “Movimos bien el balón y corrimos bien el balón. Pienso que ‘Tress’ (entrenador Marc Trestman) planteó realmente bien el partido. Sólo ocurrieron cosas desafortunadas que nos descentraron”.

Los Packers, que se fueron al descanso 21-14 arriba, no perdonaron y con un parcial de 10-0 terminaron por sentencia el partido en el tercer cuarto. Dejando el último periodo ya como un puro trámite sin historia. Así lo entendió la afición de Chicago que, dolida una vez más por la derrota ante el eterno rival, desalojó en silencio las gradas del Soldier Field con muchos minutos todavía por jugarse. Pero la humillación ya había sido suficiente.

Las ausencias de Jared Allen, Charles Tillman o Jeremiah Ratliff seguro que tienen peso, pero tampoco pueden servir de escusa para explicar el bajo rendimiento defensivo de los Bears, el cual se mostró impotente para detener el ataque de los Packers, sobre todo el aéreo.

“Nos ha hecho daño las bajas que tenemos en defensa. Son muchos jugadores que a buen seguro nos habrían ayudado. Sobre todo Jared, que es una parte importante de la defensa”, afirmaba el apoyador de los Bears, Lance Briggs.

Por tierra lo intentó el corredor Matt Forté, que sumó 122 yardas en 23 acarreos, pero tampoco fue suficiente.

El técnico Marc Trestman le echó valentía al partido y se jugó sin éxito varios cuartos intentos. Los árbitros tampoco estuvieron muy finos en varias jugadas que le costó a los Bears retroceder un buen número de importantes yardas en momentos claves del partido. Incluso la primera mitad acabó con un touchdown fantasma no concedido a Martellus Bennett (gran partido el suyo con 134 yardas de pase). Pero nada le salió derecho al equipo de Chicago.

“Una derrota es una derrota”, afirma Bennett. “Pierdas por un punto o por 100, sigue sin ser una victoria. Tu nunca quieres perder en casa ante los Packers. Este partido siempre quieres ganarlo para los fans. Estamos decepcionados, pero peleamos todo el partido. Nadie se rindió y tenemos que estar orgulloso de eso. Ellos fueron mejores que nosotros hoy”.

El próximo domingo los Bears vuelve a jugar fuera de Chicago, donde todavía no conocen la derrota. Se enfrentarán a los Carolina Panthers (2-2) de Cam Newton que este domingo cayeron 38-10 en Baltimore ante los Ravens, sumando su segunda derrota consecutiva.