CHICAGO –
El boxeo de Chicago necesitaba un título mundial y
se lo dio el pasado sábado en el US Cellular Field, la casa de los
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, con un triunfo por decisión unánime ante Dyah Davis, hijo del ex campeón olímpico Howard Davis, en la pelea estelar de la velada titulada ‘B96 Boxing at the Ballpark’.
“Este es el día más grande de mi vida. Yo pensé que quizás ganaría algún título regional o algo así pero nunca imaginé que podría ganar una corona mundial”, dijo ‘Da Bomb’ George con lágrimas en los ojos momentos después de su victoria en US Cellular Field. “Fui una vez a la cárcel y era un perdedor pero ahora estoy aquí y soy campeón mundial”.
Perdedor había sido tres veces en sus últimas siete peleas y a la cárcel había ido -por seis meses- varios años atrás por un caso de abuso sexual con una integrante de su familia. Y la carrera de “Da Bomb” George parecía tener una constante en los últimos años: pulverizaba a rivales de segundo nivel y decaía a la hora de dar el gran salto, en combates eliminatorios por títulos mundiales.
Desde marzo de 2012 hasta mediados el año pasado, George debió enfrentarse con los mejores entre los super medianos. Cayó frente a Edwin Rodríguez (20-0 en ese entonces), luego ante el brutal noqueador haitiano -radicado en Canadá- Adonis Stevenson (entonces con un record de 18-1), en un combate eliminatorio por el cetro de la FIB, y finalmente contra Caleb Truex (a esa altura con record de 21-1-1).
Para George (26-4-2, 22 KO) no había mañana la noche del sábado: o derrotaba a Davis y obtenía el cinturón super mediano de la OIB (Organización Internacional de Boxeo) o su carrera se iba definitivamente cuesta abajo. Davis (22-5-1, 10 KO), un veterano de 33 años de Coconut Creek, Florida, e hijo del campeón olímpico Howard Davis (Montreal 1976), registraba una marca de 1-2 en sus últimos tres combates pero, al igual que George, sólo había caído ante campeones o retadores mundialistas.
La victoria unánime por puntos en 12 asaltos con dos tarjetas idénticas de 115-113 y otra de 116-112 vuelve a lanzar a George otra vez a los primeros planos como super mediano.
“No me voy a hacer rico. He sido profesional por 10 años, he peleado en todo el mundo y todavía no soy rico. No me importa si algún día llego a eso. Hago esto porque amo el boxeo”, comentó ‘Da Bomb’. “En esta pelea no gané nada de dinero, sólo basura, y agarré este combate porque quería ganar un título, pero espero que esto me lleve a ganar más dinero; obviamente quiero ganar cosas más grandes (títulos del CMB, AMB o FIB) para ganar más dinero y proteger a mi familia y a mis mellizos que van a nacer en noviembre”.
Vidas de sacrificio
La vida de los boxeadores no es tan fácil de imaginar para los aficionados que los observan cómodamente sentados en una butaca o frente al televisor. Pero un breve paso por los vestidores sirve para poner las cosas en otra perspectiva.
El super mediano Mike ‘Hollywood’ Jiménez y el super pluma Fidel Navarrete, dos promesas locales que se mantienen invictas, hablaron el fin de semana en US Cellular sobre sus vidas y sus sueños para alcanzar el más alto nivel.
“Sacrifiqué todo, mi trabajo y otras cosas, para llegar a esta pelea. Por eso esta una noche fue muy emotiva para mí. Mi abuelo murió hace poco y hablé con mi papá (deportado hace varios años y residente en Medellín, Colombia) apenas terminó el combate y lloramos juntos por teléfono. Me hubiera gustado que él estuviera aquí. Generalmente no soy tan emotivo pero hoy fue algo muy especial”, reconoció Jiménez (15-0, 10 KO) después de derrotar por puntos en fallo unánime a Maxell Taylor (18-8-1, 8 KO) de Baltimore, Maryland, en seir rounds.
“Sigo trabajando en tiempo completo en la industria metalúrgica, entreno y voy a correr. Cuando me preparo para una pelea, no hago otra cosa en mi vida”, continuó el carismático ‘Hollywood’. Un día típico es así: me levanto a las seis (en Irving Park y Harlem, al norte de la ciudad), voy a trabajar, salgo del trabajo y voy directamente al gimnasio de Sam Colonna en el sur de la ciudad, estoy ahí por tres horas, vuelvo a casa, salgo a correr, preparo mi comida para el día siguiente y me voy a dormir. Al día siguiente vuelvo a hacer exactamente la misma rutina”.
El michoacano Navarrete (6-0-2, 3 KO) mantuvo su record perfecto con una victoria por decisión unánime sobre su compatriota Sergio Montes de Oca (7-3-1, 2 KO) después que un choque de cabezas obligara a detener el combate y recurrir a las tarjetas al promediar el sexto y último asalto.
Navarrete sorprendió al boxeo de Chicago en 2011 al ganar los Guantes de Oro de Chicago en las 123 libras al derrotar al favorito Kenny Sims, quien estuvo en el equipo nacional de Estados Unidos poco más tarde. Pero el michoacano estuvo a punto de no comenzar su carrera profesional unos meses más tarde al no poder pasar los exámenes médicos de rigor.
“Cuando me hicieron los rayos X en mi cabeza, salió que no podía pelear y nunca averigüé por qué; me retiré por un año pero me hice los exámenes otra vez y tres doctores me dijeron que estaba bien”, dijo Navarrete, de 23 años, quien lleva ocho años en Chicago y entrena con George Hernández en Garfield Park. “Aquí tengo que trabajar, como todos los que vinimos de México, porque el boxeo no me da de comer. Mientras siga así, no creo que falte mucho para que me dé de comer”.