
CHICAGO – Imposibilitado para viajar a Roma para la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII, el cardenal Francis George presidió la misa especial este domingo en la Catedral del Santo Nombre.
El servicio religioso concluyó las 24 horas de celebración en la arquidiócesis, que empezaron el sábado en la noche. En la Basílica St. Hyacinth, unos 500 feligreses se reunieron a las 3 am para ver en directo la ceremonia en la plaza de San Pedro.
Imágenes gigantes de los dos santos fueron colocadas a los costados del altar en la iglesia de la Villa Polaca.
Cuando el papa Francisco anunció a los dos santos por primera vez, todos en la iglesia aplaudieron.
“Fue como estar en San Pedro”, dijo Stan Jankowski, pastor en St. Hyacinth, quien ofició la misa en polaco tras las ceremonias. “La gente reaccionó igual en la iglesia”.
Horas después, los feligreses marcharon de la Santísima Trinidad en el 1118 N. Noble St., a St. Hyacinth, en el 3636 W. Wolfram St., para otro servicio en polaco, lengua materna de Juan Pablo II. Los feligreses dijeron que marcharon para honrar los santos con muchos portando banderas de El Vaticano y de Polonia.
“Hacemos la procesión porque creemos que estos dos santos son los más cercanos a Dios”, dijo Joanna Buksa, de 21 años.
El momento considerado histórico en la Iglesia Católica, fue personal para muchos feligreses polacos en el área de Chicago, que se dijeron orgullosos por la santificación de Juan Pablo II.
“Estoy feliz porque es polaco como yo y estoy orgullosa”, dijo Katarina Maminska, de 38 años. “Merece ser santo por todo lo que hizo en la vida y cuando fue Papa”.
Jankowski, polaca, tenía 12 años cuando Juan Pablo asumió el pontificado.
“Juan Pablo fue una inspiración en mi vida y en mi sacerdocio”, agregó. “Es una bendición para mi”
Otros dijeron que la canonización de Juan Pablo II fue especial porque fue el Papa que mejor conocieron.
“A mi esposa y a mí nos impresionó”, dijo Tony Manicke, de 76 años, tras la misa en St. Hyacinth. “No tanto por su nacionalidad, sino por la calidez que trajo a la gente”.
El cardenal George habló por su parte de Juan XXIII, de quien dijo nos enseñó que “debemos trabajar en la paz y convencer a la gente que no debemos matarnos entre sí a nombre de nuestros países”.
De Juan Pablo II señaló que “no tengo duda de que está con el Señor de la misma manera que pasó días y noches con Él mientras estuvo vivo”.