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CHICAGO

Apenas corrían unos pocos minutos de un partido por la Liga Latinoamericana, del

fútbol amateur de Chicago

, que se juega en las canchas del sur de la ciudad, y un par de jugadores del equipo de La Franja ya le estaban reclamando al árbitro, Lucy Montaño. “Déjala que está haciendo un bueno trabajo”, dijo entonces otro de los jugadores.

El partido, jugado unas semanas atrás, volvió a la calma, Montaño continuó dirigiendo las acciones y los muchachos de La Franja se dedicaron a jugar al fútbol. Pero la anécdota refleja un caso común para las mujeres árbitros en un deporte que tradicionalmente ha sido controlado por los hombres.

“Al principio no teníamos el apoyo de las ligas porque somos mujeres y creían que no sabemos de fútbol. Pero después vieron nuestro trabajo y ahora quieren que vayamos con ellos”, dice Montaño, quien fue jugadora del equipo de Tecolopán en Ciudad de México, en una liga semiprofesional, y en selecciones estales de México antes de radicarse en Chicago, donde lleva una década arbitrando partidos en ligas como

CLASA

, Hispano, Latinoamericana y 5 de Mayo, entre otras, además de campeonatos de escuelas y universitarios.

“A veces la mujer estudia mejor el reglamento. Este es un deporte que hay que dedicarle tiempo para conocer el reglamento. A veces vienen jugadores de otros países y no podemos estar explicándoles”, dice Alice Morales, quien ha dirigido partidos en las principales ligas de Chicago durante ocho años.

Jesse Aguirre, un árbitro con muchos años de experiencia en Chicago, admite que las mujeres saben a veces más que los hombres.

“Uno como hombre a veces pierde la cabeza y pensamos que ellas no saben. Yo lo he dicho muchas veces en reuniones con árbitros, delante de todos, que ellas aplican mejor el reglamento”, afirma Aguirre.

Montaño, que además de arbitrar dirige la

Women Premier Academy Soccer League

, una liga femenil, junto a Elvia Martínez, también árbitro, explica otras características de los futbolistas locales.

“Es más fácil dirigir a los americanos porque son menos expresivos. Los latinos son más pasionales y a veces empiezan a insultar”, comenta Monataño. “La diferencia es que los güeros se saben bien el reglamento, no alegan y sólo preguntan por qué cobraste algo”.

Las otras árbitros locales ven la realidad de una manera similar y están acostumbradas a enfrentar ciertas situaciones adentro y afuera de las canchas.

“Lo más difícil es la gente de afuera porque la de adentro se ponen a jugar al fútbol”, opina Carmen Contreras, quien ha sido asistente (juez de línea) de una final de CLASA entre Atlético Nacional y Morelia y lleva 18 años dirigiendo en México, su país de origen, y varias ligas de Chicago.

Para las mujeres que desean obtener licencias para dirigir, el camino es el mismo que para los hombres. Se debe conocer el reglamento y asistir a clínicas como paso inicial. Después hay que iniciar el camino para alcanzar diferentes categorías, que van desde la licencia 8 hasta la licencia 1. Las licencias tipo 8, 7 y 6 habilitan para dirigir partidos en cualquier liga local e incluso en otros estados. Existen tipos de licencias intermedias mientras que la licencia 1 permite dirigir partidos profesionales en la MLS, la máxima categoría de Estados Unidos.

Tanto hombres como mujeres árbitros pueden recibir pagos que van generalmente (en partidos cortos de indoor) desde los $25 para juegos de niños y $30 para partidos de adultos, que duran entre 30 y 40 minutos. Para los partidos de cancha abierta durante el verano hay tarifas que oscilan entre 70 y 100 dólares para partidos de las ligas locales.

Montaño dice que lo más difícil de su trabajo consiste en tomar decisiones en milésimas de segundos. Pero existe la recompensa de ser parte del fútbol, un deporte que todas las mujeres árbitros llevan en el corazón. “Me encanta estar haciendo ejercicio. A veces es difícil (ser árbitro) por la gente que grita pero por la experiencia que tengo, no hago caso a eso”, reflexiona Contreras.

“A veces hay personas que traen el estrés de afuera y lo llevan adentro de la cancha”, comenta Rosalba Luna, quien ha pitado partidos en ligas como Alianza, Azteca, Latinoamericana y Midway. Para Morales, lo mejor es evitar problemas adentro y afuera del campo de juego: “Hay que jugar al fútbol, el deporte más hermoso del mundo”.

Elvia Martínez, ex jugadora semiprofesional en México y árbitro durante 10 años en Chicago, resume el sentir de todas las mujeres entrevistadas con una frase: “Siempre me ha gustado el fútbol y ser árbitro es un complemento. Cuando algo te gusta, yo creo que nada es difícil”.