Getting your Trinity Audio player ready...

La historia es insólita por donde se la mire. Por la edad de su protagonista, por sus características físicas y porque el relato cuenta con un comienzo -más de dos décadas atrás- y una segunda versión, hoy en 2013, cuando nuestro héroe ya tiene una edad más que avanzada para la práctica de un deporte.

Corre el año 1991 y John Hermanek, un ex jugador de fútbol americano de la Universidad de Indiana, compite en los Guantes de Oro de Chicago con una pierna artificial, producto de un terrible accidente en motocicleta ocurrido varios años antes. Con 33 años, Hermanek enfrenta el más grande desafío de su vida.

“Quiero pensar que puedo estar aquí, compitiendo contra gente que tiene dos piernas”, dice entonces Hermanek al periódico baiduhai. “Esta no es una competencia para boxeadores con amputaciones. Aquí nadie me da a ventajas. No quiero dar lástima. Además, puedo moverme en el ring y ellos (sus rivales) están aquí para ganar. A ellos no les importa que yo tenga una pierna artificial”.

Esa pierna artificial fue la consecuencia directa de un desafortunado accidente. A los 21 años Hermanek conducía su moto en South Bend, el hogar de la universidad a la que asistía, cuando fue embestido por un conductor en estado de ebriedad que manejaba una camioneta. Su cabeza embistió la parrilla delantera del vehículo y su casco se quebró. Después de estar hospitalizado por una semana en South Bend y ser trasladado al hospital Northwestern, recibió la noticia de que perdería una pierna.

“Casi lo sabía. Ponían agujas en mi pierna, esta se volvía de varios colores y no sentía nada. Les dije a las enfermeras que no me importaba si me moría porque después de perder mi pierna mi vida estaba terminada”, explicó sobre aquellos días.

Pero su vida no terminó allí y Hermanek “resucitó” después de conocer a Gordon Pruitt, un experto en prótesis de Milwaukee a quien considera un genio. Pruitt le colocó una pierna artificial llamada Flex Foot que le permitió desarrollar una vida normal además de levantar pesas y practicar softbol, racquetball y esquí acuático, entre otras cosas.

En 1991 la aventura en los Guantes de Oro tuvo poco vuelo pues Hermanek fue derrotado en su primera pelea y quedó eliminado del torneo. Pero al año siguiente el ex jugador de fútbol americano ganó sus tres combates en la categoría de los súper pesados para novatos senior y se llevó el título.

La historia se repite

Hoy, en 2013 y con 56 años, el hombre que volvió a la vida y trabaja en ventas de anuncios para la cadena Univisión, está en la final de los pesos completos en la categoría Masters para mayores de 45 años de los Guantes de Oro de Chicago.

A sus 56 años Hermanek enfrenta un desafío varias veces mayor que en 1991 y protagoniza una increíble historia de vida.

En octubre del año pasado decidió registrarse para el torneo Ringside Masters de Kansas City, que se llevó a cabo en marzo pasado. Al mismo tiempo se enteró de que existe una categoría Masters (desde 2012) en los Guantes de Oro de Chicago y también ubicó su nombre entre sus participantes.

En Kansas City ganó su primera pelea y perdió la segunda. “Mi oponente medía 6’6″, pesaba 240 libras y me mantuvo a la distancia con su jab. Pude contener la mayoría de sus golpes pero no conseguí penetrar su defensa. Fue muy frustrante”, confesó Hermanek.

Al regresar a Chicago se enteró de que tenía un combate en los Guantes de Oro locales a la semana siguiente y pensó que no estaba preparado para responder a semejante urgencia. Pero con el apoyo de sus entrenadores Carlos Castañeda y Lalo Beas, del gimnasio Eckhart Park, Hermanek llegó a la conclusión de que se trataba de una gran oportunidad. El resto es historia conocida. El veterano púgil venció a Phil Rhanstrom y se aseguró un lugar en la final de la categoría súper pesados en la división Masters, donde enfrentará a Ralph Vara, campeón en 2012, el fin de semana del 11 al 13 de este mes.

“Tendré que hacer una evaluación después de la final de este año. Este fue uno de los grandes desafíos físicos de mi vida, mucho más que los Guantes de Oro de 1991 y 1992”, opinó Hermanek. “Yo no siento que tener una pierna artificial sea un obstáculo pero sí creo que para volver a este tipo de entrenamiento a los 50 y pico de años hay que estar definitivamente motivado”.

“Para estos eventos he entrenado más duro que para cualquier otra cosa que hice previamente”, continuó Hermanek. “Bajé 20 libras y me puse en muy buena forma. Tengo la suerte de tener una buena salud y tengo muchos familiares y amigos que no cuentan con eso. Me siento afortunado y en parte hice esto por ellos y por mí mismo”.