
Gabriel Ruelas fue campeón súper pluma del CMB e hizo buen dinero con el
en grandes peleas contra Arturo Gatti, Jesse James Leija y Azumah Nelson, entre otras. Pero a los 41años lleva mucho tiempo sin trabajar y dice que sufre por los golpes que recibió en su carrera.
“Me olvido de muchas cosas y tengo problemas psicológicos”, confiesa el ex campeón mexicano desde California, donde vivió gran parte de su vida. “Tuve problemas por cosas del boxeo y me deprimo mucho cuando recuerdo a Jimmy García”.
García fue un púgil colombiano que falleció después de ser noqueado por Ruelas en 1995.
Ruelas ayudó a la periodista Araceli Martínez-Rose a escribir una biografía sobre el boxeador, que relata entre otras cosas su lucha con el alcohol y el resultado desde trabajo conjunto fue ‘The Business of Pain’ (titulado ‘El Negocio del Dolor en español), un libro ganador de varios premios.
“Viajé con ella a México y le di toda la información pero nunca hicimos un acuerdo y no me pagó nada”, explica el púgil tapatío. “Después yo tuve que ir a comprar mi propio libro para leerlo”.
El Consejo Mundial de Boxeo tiene un programa de asistencia para sus boxeadores pero Ruelas dice no haber recibido apoyo de este organismo para solucionar esta injusta situación.
El caso de Ruelas es típico en la vida de muchos boxeadores. Pero aquí en Chicago hay quienes están intentando cambiar esta situación.
“Con
y Gabriel Ruelas estamos trabajando para hacer una cosa completamente diferente. Van a cambiar muchas cosas pronto”, dice Juan Carlos Curiel, director del programa de boxeo HACP (Hook-Aim-Cross-Punch) en los suburbios del norte de Chicago, quien está a punto de lanzar una organización que se va a dedicar al asesoramiento, incluido los planes de retiro, para boxeadores. “La asociación ya está hecha y sólo faltan firmar los documentos legales. Cuando se haga, muchas personas van a beneficiarse”.
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La idea es evitar los típicos problemas que un boxeador enfrenta, entre otras cosas, con el manejo de su dinero. “Yo lo viví como boxeador y lo estoy viviendo. Es duro porque si tú no guardas bien tu dinero y no lo pones bien en un lugar, es un problema”, dice David Díaz, el ex campeón mundial liviano del CMB de Chicago que acaba de retirarse del deporte y actualmente se dedica a las finanzas. “No hay un retiro para los boxeadores, no hay nada. No todos saben cuidar su dinero y no hay ninguna ayuda. Por eso yo me metí en las finanzas, para ayudar a la gente y a los boxeadores, que tienen que saber dónde poner su dinero y hacerlo crecer”.
Dentro de los planes de Curiel y Díaz figura la creación de un programa de consejería sobre otros males como el abuso de sustancias, común en muchos boxeadores. Juan Bailón, varias veces campeón de los Guantes de Oro de Chicago y ex púgil profesional, explica este tema: “La rutina del boxeo es tan dura que a veces cuando sales de entrenar caes en ciertas situaciones. Te quieres divertir y tienes problemas. A veces eso lleva a un final terrible, con depresión, alcoholismo y otras cosas. Es triste”.
También es triste otra realidad que el público suele desconocer acerca del manejo de las bolsas de los boxeadores. En los comienzos, un púgil suele cobrar una porción de lo que recauda en boletos vendidos a amigos y familiares. Las ganancias por esos combates son entonces insignificantes.
Luego algunos tienen la fortuna de cobrar grandes bolsas pero una gran parte de esas ganancias se esfuma rápidamente. El 35% o 40% de los ingresos por una pelea sirve para cubrir los impuestos. Además los púgiles deben pagar por su entrenamiento y el hotel si el combate se realiza en otra ciudad. Otro dinero va a parar a los bolsillos de entrenadores, sparrings y otra gente involucrada en la carrera del boxeador.
“Cuando uno dice, este boxeador ganó un millón de dólares, no es realmente lo que te queda. Le tienes que pagar a tu manager y normalmente es un 30% para él”, agrega Díaz. “Depende del arreglo que tengas, a veces le pagas a tu manager antes de pagar tus impuestos y a veces después, pero el peleador todavía tiene que pagar todos los otros gastos. En definitiva, te puede quedar el 40 por ciento de una pelea”.
Y después de las grandes bolsas llega la debacle deportiva y el deterioro físico como consecuencia de los golpes. Curiel dice conocer a un ex boxeador de Chicago, ya retirado, quien llamó a un amigo recientemente para avisarle que iba a enfrentar a Floyd Mayweather.
“El amigo le colgó la llamada en lugar de ayudarlo”, comenta Curiel. “¿Ese tipo era realmente amigo tuyo?, le pregunté a este boxeador. Sí, cuando yo tenía dinero siempre andaba conmigo, me respondió”.
Díaz, siempre divertido, toma con su gracia habitual un tema serio y profundamente triste. “Yo los problemas ya los tenía desde antes, yo ya estaba loco de por sí. Por eso me metí al boxeo. Pero con los golpes en la cabeza, uno nunca sabe y yo todavía no sé lo que va a pasar con mi cerebro en 10 años”.
Díaz dice que tuvo la suerte de contar con un círculo de amigos y familiares que le ayudaron durante su carrera y evitaron que quedara solo y desamparado “como Mike Tyson”. Pero advierte que hay que pensar en el mañana lo más pronto posible.
“Hay que tratar de cuidarse y guardar bien tu dinero sin hacer locuras”, reflexionó Díaz. “No puedes seguir viviendo la vida que hacías como peleador, debes pensar totalmente diferente. Es muy duro el deporte. Los boxeadores tienen que ubicarse y aprender cómo y dónde poner el dinero”.