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La historia se repite cada año en los

Guantes de Oro de Chicago

. A veces, boxeadores y entrenadores creen haber ganado una pelea pero los jueces determinan que el ganador es el púgil opuesto.

Cuentan las malas lenguas que Kenny Sims, el gran candidato para llevarse el título de las 132 libras del año pasado, decidió no presentarse este año porque cree que en 2011 los jueces lo “robaron” en la final contra Fidel Navarrete.

Ramón Valenzuela, un conocido entrenador de Chicago, dijo unos años atrás que a sus hijos Nathan y Ramón Jr. también les “robaron” combates porque la organización de los Guantes de Oro prefería promocionar a otros púgiles más taquilleros. Otros van más allá y creen que los boxeadores de ciertos entrenadores como Sam Colonna, por ejemplo, suelen resultar favorecidos con los fallos por una simple razón: tanto Colonna como su esposa tienen una relación cercana con los organizadores del evento.

“En muchos casos ni siquiera sabemos quiénes son los boxeadores y tratamos de ser lo más justos y objetivos posibles”, se defiende Alan Rosin, un conocido juez de boxeo amateur y profesional en Illinois, quien dice sentirse muy seguro de su labor. “Aun en el caso de que un juez se equivoque, hay otros cuatro jueces en una pelea de los Guantes de Oro. Por eso es muy difícil que el fallo final sea equivocado. Yo soy juez en más de 400 peleas por año y a veces voy a los campeonatos nacionales con los mejores jueces de Estados Unidos. Nuestros jueces (en Illinois) están a la altura de los mejores del país”.

Como otros jurados, Rosin cree que es importante que tanto el público como los boxeadores o entrenadores entiendan las diferencias entre el boxeo profesional y el aficionado.

“Aquí generalmente se cuentan tres o cuatro buenos golpes por round con los puños para sumar puntos mientras que los impactos con el interior del guante o los costados no sirven para sumar puntos”, comenta. “Las reglas son diferentes entre el boxeo amateur y el profesional. En el profesionalismo un solo golpe puede servir para ganar un round, en el amateur la idea es sumar la mayor cantidad de golpes”.

Irwin Shiffman, quien lleva muchos años actuando como juez, aclara algo más para el público: “A veces no conocen las reglas. De acuerdo con USA Boxing (la federación nacional amateur), no se suman puntos por una buena defensa, sólo se consiguen puntos con golpes legales que impactan al rival”.

Según Schiffman, siempre habrá controversias porque las decisiones en peleas de aficionados son subjetivas y dependen de opiniones personales.

La jueza Yui Lee explica que se decidió a actuar como jurado porque observó que la injusticia en los fallos de peleas en distritos de parques de Chicago afectaba a muchos muchachos.

“Vi a muchos niños llorando porque habían perdido un combate y decidí hacer algo para cambiar eso”, dice Lee, una taiwanesa que habla español porque estudió en Sevilla, España, y en Ciudad de México.

Lee, quien lleva dos años con los Guantes de Oro y ha fallado unas 500 peleas, observa videos de boxeo profesional todos los días de su vida, ha asistido a convenciones boxísticas en Las Vegas y Puerto Rico y practica constantemente para no equivocarse a la hora de decidir el resultado de un pleito.

“No se puede estar cansado para esto, hay que estar atento todo el tiempo y no perder nada”, continúa Lee. “Nosotros también cometemos errores, pero para eso hay cinco jueces; de esta manera se elimina el margen de error”.

La otra cara de la moneda

El polaco Bogdan Maciejczyk, uno de los entrenadores del semipesado local profesional Andrzej Fonfara y del gimnasio Hyper Fight Club de Schiller Park, que presentó a varios púgiles en los Guantes de Oro de Chicago, tiene una opinión clara al respecto. “Por supuesto que pasa mucho más en el profesionalismo porque hay más intereses involucrados, a veces se ven peleas donde un árbitro detiene el combate muy rápido para darle el triunfo a un boxeador local”, explica Maciejczyk. “Pero en el boxeo amateur también hay cosas raras y el público influye en la opinión de los jurados”.

El entrenador polaco va más allá y explica su punto de vista con números concretos. “En general, los fallos son acertados y yo les daría (a los jueces) un puntaje de 4 estrellas sobre un total de 5. Yo diría que están correctos un 80% y se equivocan un 20%”.

Arturo Salas, entrenador del gimnasio Eckhart Park, está totalmente de acuerdo con la idea del 80% de aciertos y 20% de errores en los fallos. “A veces un boxeador no está conectando los golpes como es debido pero todo depende de dónde esté sentado un juez”, comenta. “El ángulo que ve uno no es el mismo que ven los otros y los golpes pueden verse distintos”.

Pero más allá de la controversia, Salas cree que se debe respetar la opinión de los jueces. “Después de una pelea, la decisión es final y ya no se puede cambiar”, opina Salas. “Yo he visto entrenadores que se bajaron los pantalones y mostraron la cola a los jueces para protestar. Eso está mal”.

Finales de Guantes de Oro de Chicago

Esta semana regresan los Guantes de Oro de Chicago con las finales en todas las categorías los días 12, 13 y 14 de abril desde las 7:30 pm CT en la secundaria Gordon Tech (3633 N. California Avenue, Chicago). Las entradas cuestan $20, $35 y $50 y los miembros activos del ejército pueden ingresar en forma gratuita.