No todo el mundo en Hollywood puede darse el lujo de decir que ha tenido una exitosa carrera de cuatro décadas y que, a los 74 años de edad, continúa siendo perseguido por los productores para participar en proyectos de gran nivel (se encuentra ahora mismo en el rodaje de “The Dark Knight Rises”) y para interpretar a personajes de especial trascendencia histórica (como ocurrió cuando se le encomendó el difícil papel de Nelson Mandela en “Invictus”, una película que le valió su quinta nominación al Oscar, luego de que se le entregara ya una estatuilla dorada como Mejor Actor de Reparto por su rol en “Million Dollar Baby”).
A estas alturas, Morgan Freeman parecer estar más allá del bien y del mal, aunque se le ha colocado casi siempre en papeles de sujeto bonachón, como es el caso de su actuación en “Dolphin Tale”, una película familiar que se estrena hoy, en la que interpreta al Dr. Cameron McCarthy, un especialista en prótesis médicas que debe crear una cola extremadamente especial para un delfín hembra (llamada Winter) que ha perdido la suya y se encuentra, por lo tanto, en riesgo de morir.
Durante la entrevista que sostuvo en exclusiva con HOY, Freeman se comportó de manera muy amable y amistosa, como se podía esperar de él. “Esta película está basada en una historia real, pero yo no tuve realmente que recrear al doctor que diseñó la prótesis; podía simplemente basarme en lo que se encontraba en el guión, y eso es lo que hice”, fue lo primero que nos contó. “Me di cuenta de que era uno de esos tipos dedicados su labor, a los que les importa más hacer lo que tienen que hacer que lo que digan de ellos”.
Freeman es de los actores que consideran que no hay que hacer demasiada investigación si las características del personaje se encuentran claras en el guión. “A no ser que estés interpretando a alguien de la vida real”, comentó. “No averigüé tampoco gran cosa sobre las prótesis, porque he estado en este mundo el tiempo suficiente como para saber lo que son”.
Uno de los aspectos más llamativos del Dr. McCarthy es la manera en que se viste, con un sombrerito y una corbata michi que lo hacen lucir de manera bastante excéntrica. “Se me dio un cheque en blanco en relación al modo en que debía vestirme, por lo que la elección del vestuario fue completamente mía”, recordó Freeman. “Decidí que iba a llevar pantalones caqui y algo en la cabeza que contuviera de algún modo todo el cabello que mi personaje tenía”.
El doctor de la película es un tipo que se encuentra tan dedicado a su trabajo que no tiene prácticamente vida privada. A pesar de su edad, Freeman mantiene también una agenda fílmica aparentemente incansable; tiene al menos tres proyectos confirmados para el 2012, y se sabe que “The Dark Knight Rises” se encuentra ahora mismo en pleno rodaje, por lo que supusimos que había tenido que pedir un permiso especial para participar en el día de prensa de “Dolphin Dale” que nos permitió hacerle esta entrevista.
Cuando se lo sugerimos, el actor se echó a reír. “En realidad, este caso es una excepción, porque tengo mucho tiempo libre entre película y película, aunque me dedico a hacer muchas cosas, como narraciones para ciertos proyectos, presentaciones especiales para ceremonias de premiación y eventos para recaudar fondos”, dijo. “Sigo encontrándome muy ocupado, pero no siempre haciendo cine”.
No se trata tampoco de que trate de elegir proyectos que le permitan tener mucho tiempo libre. “La verdad es que lo más disfruto en la vida es trabajar”, enfatizó el actor. Y es razonable que así sea, porque en los últimos años de su carrera, ha tenido la oportunidad de interpretar a una serie de personajes de lo más diversos, como el ya citado Mandela; el personaje de cómic de la serie de Batman; el entrañable entrenador de “Million Dollar Baby” y hasta el mismísimo Dios en “Bruce Almighty”.
“Me gusta la idea de ser ecléctico y de hacer cosas diferentes, como pasa con casi todos los actores”, precisó. “Cuando te involucras en proyectos distintos, lo lógico es que interpretes a personajes distintos; de todos modos, siento que últimamente han estado tratando de convertirme en el viejo sabio de la historia, el que le da buenos consejos a todos”.
En vista de esta afirmación, parecía natural preguntarle si se comportó de ese modo con el reparto de “Dolphin Tale” mientras no se encontraban filmando. “No, no, no”, se apresuró en negar.
“No me paseo por los sets dándole consejos a la gente; eso sería muy arrogante y, además, innecesario, porque te encuentras rodeado de otros profesionales y lo más conveniente es mantener la boca cerrada, a no ser que te pregunten algo y sepas la respuesta”.
Durante el rodaje de esta cinta, Freeman se encontró frecuentemente al lado de dos niños: el protagonista, Nathan Gamble -quien interpreta al adolescente que rescata a Winter en la playa-, y la simpática Cozi Zuehlsdorff -quien encarna a la hija del dueño de la clínica marina que recibe al delfín-. El veterano intérprete asegura que, lejos de ser un problema, la presencia infantil le resultó benéfica.
“Me encanta trabajar con niños”, precisó. “Yo mismo empecé a actuar cuando era muy joven, y tengo un gran aprecio por los que comienzan a desarrollar este oficio de manera tan temprana”.
A diferencia de otros famosos de Hollywood, Freeman se las ha ingeniado para mantener una amplia discreción en lo que respecta a su vida privada. Sin embargo, en el 2008, estuvo involucrado en un accidente automovilístico un tanto misterioso que le ocasionó lesiones de consideración en una de sus manos.
“Estoy en buen estado”, nos respondió cuando le preguntamos por las secuelas del suceso. “No puedo mover todavía demasiado mis dedos, pero fuera de eso, la cosa marcha bien”.