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El mismo día en que en la zona metropolitana de la ciudad de Boca del Río, en el estado mexicano de Veracruz, se encontraron 35 cadáveres abandonados en dos camiones de carga, el presidente de México, Felipe Calderón, realizaba una visita a Estados Unidos, que incluyó a Los Ángeles, para reunirse con representantes de organizaciones y promover un programa de televisión donde aparece como guía turístico para demostrar lo bello y, sobretodo, lo seguro que es la nación azteca.

Durante el convivio con sus paisanos, Calderón tocó el tema de la seguridad, la educación, el programa 3 x 1 y el voto de los mexicanos en el exterior.

Luego de la reunión con representantes de la comunidad mexicana, el mandatario asistió a la presentación de “Mexico: The Royal Tour”, un programa de televisión donde aparece como guía de turistas para el presentador Peter Greenberg.

La participación del presidente mexicano en dicho programa ha sido muy criticada, ya que muchos consideran que el tiempo que pasó en la producción (seis días) pudo haberlo dedicado a problemas más importantes que aquejan a su nación, principalmente la violencia y el narcotráfico.

Aunque no fueron muchos los manifestantes que lo esperaron afuera del Centro de Convenciones de Los Ángeles, los aproximadamente 50 ex braceros, activistas pro inmigrantes, jornaleros y partidarios de Andrés Manuel López Obrador, le lanzaron todo tipos de críticas y exigencias.

“Ya basta de tanto muerto. Calderón tiene militarizado al país nomás para seguir en el gobierno”, dijo Estela Pérez, del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), que dirige Obrador, quien se perfila como candidato a la presidencia.

“Está creando terrorismo en México. Tiene que crear trabajos, poner refinerías y mejorar la educación en vez de esa guerra perdida”, expresó por su parte Jesús Corona, quien llegó desde Perris para pronunciarse contra el mandatario.

Por los deportados

Irma Soto también viajó de muy lejos para hacerse presente y manifestar su descontento por la situación en México.

Miembro del grupo defensor de migrantes Ángeles Sin Frontera de Mexicali, Soto llegó para abogar por todos los deportados que llegan a esa ciudad fronteriza donde los albergues –dijo– no se dan abasto.

“Yo le diría [al Presidente] que tome en cuenta que están saliendo muchos deportados a diario. Que dé trabajo para esa gente y que pusiera un lugar [en la frontera] donde por lo menos se bañaran [los deportados], donde tomen agua, porque no tienen nada”, afirmó Soto.

La activista aseguró que muchos deportados tiene que vivir en un hotel abandonado o en tiendas de campaña al verse sin recursos para sobrevivir.

Tampoco faltaron los ex braceros, trabajadores mexicanos que llegaron entre 1942 y 1964 a Estados Unidos para trabajar en los campos agrícolas y en la construcción de las vías ferroviarias y a quienes se les descontaba parte de sus salarios para un fondo de retiro que el gobierno de México todavía les adeuda.

Baldomero Capiz, de la Unión Binacional de Organizaciones de Trabajadores Ex Braceros 1942-1964, dijo que ellos fueron excluidos de la reunión con el Presidente Calderón, a pesar de que se registraron al igual que los demás representantes de organizaciones mexicanas que sí lograron entrar a la presentación del dignatario.

Capiz aprovechó la visita presidencial para que se agilicen los pagos de 38,000 pesos (alrededor de 4,000 dólares) a unos 150,000 ex braceros que aún no reciben esos fondos. También pidió que se reabran las listas de registros para ex braceros que nunca se registraron para recibir ese dinero.