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Generalmente, cuando los agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) patrullan las calles de la ciudad lo hacen en sus automóviles o en bicicleta. Pero desde abril de este año, la estación Ho-llywood inició lo que denomina Bilingual Foot Beat (Patrullaje bilingüe a pie), con lo cual busca acercarse a la comunidad y de paso evitar crímenes.

“La idea es que seamos altamente visibles y con eso reducir el crimen”, dijo el agente Carlos Ayala, un salvadoreño que junto a su compañero Lance Hill recorren caminando el Este de Hollywood, saludando comerciantes o hablando con la gente. “Si nos ven constantemente allí, (los malhechores) quizás piensen dos veces en robar una tienda, los conductores no se pasan la luz en rojo y si algo pasara, estamos ahí cerca”, agregó.

La capitana Beatrice Girmala, que está encargada de la estación Hollywood, menciona que esto es una extensión del modelo de vigilancia comunitaria que busca conectarse con una población altamente latina que no siempre tiene la mejor impresión de la policía.

“Algunas personas temen a la policía. Queremos darles otra cara de nosotros”, dijo Girmala.

Los patrullajes cambian de hora y día, para mantener el elemento de sorpresa y durante los recorridos, Hill y Ayala estacionan su patrulla en algún centro comercial o avenida y salen a caminar por el área. A veces entran a platicar con negociantes, guardias de seguridad o dan seguimiento a incidentes reportados en la zona durante las horas que ellos están fuera de servicio.

“Está bien que aquí anden patrullando. Ahorita está tranquilo, pero a ver cómo se pone más allá”, dijo Mario Martínez, de la tienda Luz Sports.

“Los comerciantes están contentos de que estemos aquí. Todos saben de los problemas que existen aquí y saben que nos necesitan”, dijo el agente Hill.

Su sola presencia atrae miradas de los peatones y, seguramente dicen, de pandilleros y cualquiera que no ande en buenos pasos. Pero esa es la idea, que sepan que están por aquí.

John Danielian, propietario de una pequeña plaza comercial sobre el bulevar Santa Monica, también agradece su presencia. “Esta es una área de mucho crimen y ellos ayudan a parar eso”, dijo Danielian, quien ha colocado carteles con imágenes sacadas de sus cámaras de video mostrando a alguien que haya cometido alguna falta alrededor de su establecimiento.

En este caso se trata de dos parejas de jóvenes que han venido pintando sus paredes. Debajo de las fotos aparecen los signos de dólares, ofreciendo una recompensa por información sobre las identidades de los vándalos.

“Tengo que pagar dinero para obtener información y dársela a la policía”, se quejó Danielian, quien dijo que entre los problemas de la zona y que lo han afectado está el robo a mano armada, robo de plantas, macetas y hurto de vehículos estacionados ahí.

Pero en este caso, parece haber servido el anuncio , pues alguien los ha identificado. Danielian le da esa información a los agentes, quienes prometen seguir la pista.

Al verlos pasar, otra comerciante de la zona les pide consejo sobre qué hacer luego que una chica que despidió regresó con su hermana, una supuesta pandillera que la amenazó. La recomendación es una orden de restricción.

Son cosas que muchos quizás crean que son de poca importancia, pero que contribuyen a crear un mejor ambiente para todos los residentes, dijo Ayala, y agregó que es difícil saber el impacto que han tenido hasta la fecha, ya que no se puede cuantificar los crímenes que hayan prevenido.

“Definitivamente creo que habría habido más crimen si no estuviéramos haciendo esto. Nuestra sola presencia actúa como un elemento de disuasión”, expresó