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Como muchos otros inmigrantes, Juan David Vásquez llegó a Estados Unidos deseoso de trabajar y ayudar a su familia.

Y así lo hizo, trabajando en jornadas de 16 horas en dos empleos, por las mañanas en el restaurante El Chavo, y por las tardes, como repartidor de pizzas en Silverlake.

Pero el destino tenía planeado que Juan David no regresaría a su Ciudad de México, como estaba planeando hacerlo en un año.

En cambio, en un hecho aún bajo investigación por las autoridades, Juan David murió de un tiro en la cabeza mientras llevaba a un par de compañeros de trabajo a su casa, el domingo 7 de agosto. El hecho ocurrió alrededor de las 5 de la madrugada cerca de la intersección del bulevar Silver Lake y West Scott Place.

La policía tiene pocas pistas sobre el hecho, que consideran se trató de un caso de “Road Rage”. El atacante sólo ha sido descrito como una persona latina.

La muerte de Juan David impactó fuertemente a sus amigos y compañeros de trabajo, y más aún a su familia, quienes lograron obtener una visa humanitaria para viajar a Los Ángeles y partir de regreso a su país con sus restos.

“Todos mis hijos son buenos, pero él era el mejor,” dijo embargada por el llanto María Vásquez, madre de Juan David, quien describió al menor de sus hijos de 25 años, como “dedicado al trabajo y a la escuela.”

Juan David llegó a Los Ángeles hace siete años y desde entonces era el sostén de su familia. Su madre no lo había visto desde que emigró y hasta ahora, cuando lo volvió a ver en una cama del Hospital General de Los Ángeles, donde una máquina lo mantuvo con vida por dos semanas, luego de sufrir una muerte cerebral por la bala que le pegó en la sien izquierda, hasta que la madre accedió a desconectarlo el pasado domingo.

“Es horrible verlo ahí y se veía que respiraba, pero ya no era él,” dijo la madre, quien supo de la tragedia el mismo día.

“Se siente uno tan impotente, tan lejos y sin dinero,” dijo de la desesperación que sufrió al saber de lo sucedido.

Afortunadamente, Melanie Tusquellas, propietaria de El Chavo, ayudó a costear los gastos del viaje y a tramitar las visas que permitieron a Vásquez y a Adela Lomas, tía de Juan David, para viajar a Los Ángeles.

Christian López, gerente del restaurante donde Juan David trabajó por los últimos tres años, lo describió como un trabajador excelente que nunca renegaba de nada.

“Era bien carrilludo [llevado] con una risa escandalosa”, dijo López de Juan David, quien agregó que nunca se negaba hacer un favor a nadie, fuera lo que fuera.

Christina Koltai, mesera del restaurante, también lo recordó afectuosamente.

“Nunca quiso tomar parte de mis propinas, aunque yo se las pusiera en su bolsa. Era tan joven, inteligente, siempre buscaba como ayudarte. No merecía algo así”, dijo de su muerte.

“Es un cobarde. Sólo era un idiota con una pistola”, concordó López sobre el atacante. “Alguien que buscaba problemas.”

Aparte de sus dos trabajos, Juan David también asistía a la escuela de adultos Evans donde cursaba el quinto nivel de inglés. No tenía vicios y su pasión era el futbol y las motos.

Siempre generoso, ni siguiera después de muerto dejo de hacerlo.

Sus familiares donaron sus órganos: el corazón, el hígado, los riñones y el páncreas. Apenas un consuelo para su madre.

“Ojalá y hayan sido personas que lo necesitaban para bien y que me le manden bendiciones, nada más”, expresó.

La familia aún esta tramitando el envío del cuerpo a México mientras las autoridades continúan investigando el caso.

“Espero que esto no quede así. Mi hijo era un buen muchacho, un buen amigo, un buen estudiante, un hijo ejemplar”, dijo Vásquez, y acotó que no le desea nada malo al atacante, pero si espera que sea encontrado y que pague por lo que hizo.

“Yo no le deseo eso [la muerte de un hijo] a su madre. Que Dios lo perdone, porque yo no”, dijo.

El dato

Amigos de Juan David han abierto una cuenta de banco donde usted puede

contribuir para los gastos funerales. Esa

cuenta es de Citibank # 204204192.

Rosario

Familiares y amigos de Juan David se reunirán el próximo miércoles 24 de

agosto para llevar a cabo un rosario en su nombre empezando a las 7 p.m. en la funeraria Gutiérrez & Weber, ubicada en el 611 W. Cesar Chávez Blvd. 213.624.7097