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Desde que se llegó a la cita acordada en un hotel de Hollywood poco convencional, pudimos darnos cuenta que la anfitriona encajaba perfectamente con el ambiente que había escogido para recibir a HOY.

Un lugar pintoresco cuyo lobby muestra columpios en lugar de sillones, donde las habitaciones sustituyen las puertas de los closets por cortinas transparentes, donde el espejo en forma de escudo es un televisor, un sitio en el que los baños tienen casi 20 colgadores de toallas, donde los colores predominantes son el blanco y el negro; y un ambiente en el cual la mayoría de las paredes son espejos, que en esta ocasión, servían para reflejar la particular imagen de una artista que es conocida en toda Latinoamérica como la “reina del rock”.

En medio de este conjunto de elementos eclécticos es donde Alejandra Guzmán esperaba vistiendo una blusa tejida, desgarrada y asimétrica en tono gris y blanco, luciendo una pronunciada sombra de color negro alrededor de sus ojos y la cabellera alborotada.

“Y no te imaginas lo que me demoré en despeinarme”, dice una Alejandra sonriente, serena y visiblemente liberada.

“Está de buenas”, nos habían advertido minutos antes del encuentro. Y sí que estaba de buenas y delgada. Acababa de comer sushi en apenas cinco minutos, nos dijo, pues la agenda del día la mantenía a raya.

Durante las siguientes 72 horas Alejandra tendría que atender compromisos con la televisión y la radio, a sus fans en la exhibición cinematográfica del documental de la creación de su nuevo disco, en apariciones en alfombras rojas y un concierto privado organizado por una estación radial en un club frente al hotel donde hasta ese momento se hospedaba.

Pero ella no se muestra cansada, está feliz, siente que ha vuelto a sus inicios rockeros, al mismo momento cuando se dio a conocer con su versión de “La plaga” (1988 del disco “Ay Mamá”), una epidemia musical que se propagó y contagió a millones de seguidores.

Hoy ella celebra dos décadas de carrera y lo hace con una nueva producción grabada en vivo en el Palacio de los Deportes en la Ciudad de México. Pero ofrecerle este material de CD/DVD a sus fans no es lo más relevante ahora. Lo más interesante es conocer qué significado ha tenido para ella este esfuerzo a nivel personal luego de tantas subidas, bajadas y “estrelladas” que la llevaron incluso a estar de cara a la muerte. Eso para Alejandra tiene nombre: “Excesos y atrevimiento a probarlo todo”.

“Creo que he tenido mucha suerte y últimamente me he dado cuenta de eso, de valorar hasta un paso de baile que lo he hecho toda mi vida y ahorita estoy celebrando que otra vez puedo volver a bailar. Y me ha servido también para valorar lo que tengo”, dice la artista, quien pudo superar una complicación en una cirugía de glúteos y estirpamiento de una protuberancia de grasa en la columna que la alejó de los escenarios y que le costó más que el dinero que invirtió para seguir siendo “eternamente bella”.

“Uy, a mí casi me cuesta la vida, ¿no? He tenido que cambiar muchas cosas y adaptarme a otras para poder seguir. En cuanto a mi salud tengo una de hierro, porque si no fuera tan fuerte, mi cuerpo no hubiera aguantado las pruebas que he tenido. El ser sobreviviente del cáncer (de mama), el ser sobreviviente del polivinil-metacrilato que me inyectaron en las nalgas, y yo toda la vida he tenido buenas nalgas, ha hecho que hasta me dé cuenta que no he escuchado a mi yo interior. Porque he tenido errores, pero también he tenido la suerte de poder salir adelante. Yo no vengo y te lloro de cuando se me inflama la espalda y no puedo ni caminar, porque trato de dejar mis problemas atrás literalmente, de otra forma te llenas de resentimientos y pende…s que no te dejan volar. Ahora trato de vivir todo lo que puedo y sin hacerme daño, ya no me hago daño, aunque no es que me lo hiciera, sino que me atrevía a probar muchas cosas”, comenta La Guzman mirando el techo de la habitación y acostada en un sofa lleno de cojines.

Las lecciones están saldadas, ahora Alejandra ve con otra cara su pasado y se enfoca en el presente y en su música, pero esta vez dejándose seducir por el trabajo musical de Jay de la Cueva y los muchachos de Moderatto, una de las bandas emblemáticas del rock duro de México, con quienes la cantante compartió el escenario para darle vida a la producción “Alejandra Guzmán, 20 años de éxitos en vivo con Moderatto”.

“Me encanta la idea de hacer algo nuevo porque siempre he estado yo sola y en el escenario no es facil compartir. Pero aquí hubo algo que se dio cuando comenzamos a ensayar y era como una locura porque eran muchos éxitos. Nos tardamos en hacer la chuleta [la lista de las canciones] y el DVD, pero al final hubo mucha energía”, dice y agrega que hoy en día hay chavitos que piensan que es algo nuevo y eso le encanta.

“Porque está reinventado con otro sonido, porque cuando yo hice esto [los originales] me acuerdo que todo era análogo y ahora es más digital y entonces hay detallitos que sí los notas, te das cuenta que es una producción especial para hacerlo en vivo”, argumenta emocionada.

Asegura que le encanta la idea de hacer un ritual y meterle más producción a lo que sería el concierto en vivo. “Y eso para mí es un reto, el estar con gente que sabe de música y que es creativa como Jay [de la Cueva] que lo conozco desde chavito. Pero también ha sido una suerte para él tener a su padre rockero y estar rodeado de esa influencia y que la podemos tocar en vivo, no en el disco por eso de los derechos de autor. Y la verdad, ya me muero de ganas de tocarlo y que los fans de repente oigan algo de [Dave] Bowie, un pedacito de The Beatles o The Rolling Stones, que fue lo que a mí me gustó cuando quise ser Alejandra o quise hacer mi música”, expresa con su voz aguardientosa.

Muy bien acompañada

Este disco incluye éxitos con la colaboración e interpretación de Moderatto en los temas: Verano Peligroso, Mírala Míralo, No Te Lo Tomes Personal, Llama Por Favor, Volverte A Amar, Hacer El Amor Con Otro, Ya Lo Veía Venir, Hey Güera, De Verdad y Un Grito En La Noche, además de Mala Hierba en el que comparte los micrófonos con el precursor del reggaetón, el boricua Vico C.

“A mí él me encanta porque el sí que es el que empezó el reggaetón. Y él ha sido un rollo musical que ha durado más de lo que yo me imaginaba, por eso lo invité y porque cuando yo empecé, él empezó. Todos los que yo he conocido en este ambiente no hemos tenido la misma suerte, pero seguimos siendo hermanos, porque creo que en el rock & roll todavía somos amigos y no es que estás compitiendo, es diferente”, dice.

Y al ver tanto rockero y un reggaetonero en este material, era justo preguntar entonces ¿qué pinta Jenni Rivera en todo esto? Y Alejandra tiene la respuesta.

“Ah pues, a Jenni la invitamos porque hicimos ese arreglo ranchero rock y ella era la perfecta, porque hay que tener hue… para esto y ella es la reina en lo que hace, la gente la quiere mucho y cuando sale se come al mundo”, comenta sobre la cantante que la acompaña en “Eternamente bella”.

Con este material se reviven dos décadas que para ella no han sido fáciles. “Y es que se dice rápido 20 años, peeeroooo wao. Yo creo que he tenido la suerte de tener esa visión de decir: ‘no estoy bien conmigo misma y tengo que parar’, o de repente decir ‘quiero cambiar de productor’ y atreverme a hacerlo o decir ‘qué tal algo en inglés’, que no pasó nada, pero lo hice para ver cómo me sentía yo. Ha sido siempre una búsqueda sin tener que cambiar el género y de buscar entre todo lo que hay musicalmente qué me va, porque tengo una voz un poco aguardientosa”, señala y enumera sus sacrificios.

“A veces he tenido que dejar lo que me gusta, las fiestas, los amigos, el desmadre, el amor…”, apunta aunque para nadie es un secreto que todo eso lo ha llevado a su show.

“No, ese desmadre llegó al escenario. Yo creía y seguía a Jim Morrison, Janis Joplin y a todas esas personas que exageraron en cuanto al reventón, y por eso eso yo dije ‘¿ah eso es ser rockero?’. Entonces ese era mi plan y la personalidad que me estaba alejando, la tenía para armar un personaje, que al final me hizo tener que pagar esas facturitas por mi mala manera de vivir, porque tú arriba te crees invencible, yo me creía así y por eso me han cargado para abajo. Pero cuando llega la realidad, hay un momento que el cuerpo te dice: ‘quieta’ y es cuando te das cuenta que hay que hacer esto, para seguir en esto otro”, comenta la artista que pese a todo, le gustaría verse actuando otros 20 años más, ¿Pero de qué manera?

“Así como Tina Turner, como mis piernotas y con muchos galanes… no, no es cierto”, dice y suelta tremenda carcajada.

“Es que 20 años no es nada, cuando los ves y lo vives, dices: ‘¿te cae que ya pasaron tantos?’, digo, que bueno que todavía puedo platicarlo y sentirme joven, pero esa es mi manera de ser y de vivir”, agrega.

“Tengo que aprender a vivir lo que venga, pero quiero envejecer, siguiendo siendo niña, porque sigo siendo una niña”, señala y asegura que eso la ha ayudado a aprender a pasar de ser la mejor amiga de su hija Frida, para ser ahora la madre que necesita.

“Para poder tener una relación como la que yo no tuve con mi madre, pero también para comprenderla y dejarla crecer y ser ella. Yo la he dejado ir a estudiar a otra parte, pero siempre la regreso a México para que sepa cuál es su raíz, cuál es su lengua, quién es su madre, porque de repente te sientes sola como me pasó a mí. Aunque conmigo fue diferente porque a mí me sirvió para reconocer mi lado maternal”, dice.

Está de suerte

Uno de los sencillos que se incluyen en este disco y que ha resultado ser el tema promocional es “Día De Suerte”, un tema que Juan Osorio, productor de la telenovela “Una familia con suerte”, le solicitó a Ale para que formara parte de este proyecto que actualmente se transmite en México y que próximamente se estrenará en EE.UU..

“Ahí tuve también la oportunidad de hacer un papelito, pero nunca pensé que fuera un éxito y que le fuera a gustar a la gente y sobretodo a los niños”, dijo Alejandra sobre su interpretación de ella misma en esta telenovela donde comparte créditos con Mayrin Villanueva, Arath de la Torre y Alicia Machado, entre otras.

“Y cuando llegue aquí [la telenovela] ya me verán [actuando] porque es maravilloso recordar y no olvidar algo que aprendiste, pero que hoy se siente diferente. A mí me dijo [Juan] Osorio ‘yo quiero una canción’ y yo le respondí: ‘órale, yo te la hago’ y la hice con José Luis Ortega y rapidísimo salió. Como que las más sencillas y honestas son las que le llegan a la banda y me dio la oportunidad de actuar y fue inteligente porque era Alejandra con un poquito de reality, de drama y un poquito de estar con mi mamá, porque actué con ella. Para mí fue una catarsis, muy real, porque tener a la señora Silvia Pinal al frente te cag..”, agrega. La experiencia de volver a actuar como lo hizo en “Tiempo de Amor” (1987), dice que la llevó a mirar su pasado, a redescubrir cómo fue que empezó. “Era entre nervios con reto y con el querer que la gente vea que sé actuar, pero más que eso, el actuar me ha permitido volver a empezar, y pensar en un recuento que la vida me ha dado”, concluye la artista de 43 años, hija de Enrique Guzmán.

En colaboración

Hace unos días, Franco De Vita lanzó su nueva producción en vivo de la serie En Primera Fila y Alejandra Guzmán fue una de las invitadas especiales a compartir con el músico venezolano. La grabación y encuentro se hizo en Miami y según cuenta la cantante nunca se imaginó que fue su sencillo “Tan solo tú” el que promocionara este disco.

“A Franco yo lo admiro de toda la vida, es la primera vez que canto con él. Estaba nerviosísima, pero esa es una de las oportunidades que te regala Dios y la neta, ahora está saliendo todo lo que empecé este año y así una tras otra. Y aunque yo siento que no he hecho mucho, he hecho mucho y es un gran momento para aprovecharlo y para ir con la gira a Costa Rica para cantar la canción con él . Yo a él lo quiero mucho y si hay magia y si hay una gran canción invitenme. Franco tiene un gran talento y me gustan muchas de sus canciones y también soy su fan. La verdad son cosas que si te dan y no agarras es por pend…”, exclama entre carcajadas.