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En julio de este año, mientras buscaba trabajo en la construcción en Lake Forest, un agente del Sheriff del Condado de Orange (OCSD) detuvo el automóvil que conducía Laurencio Gatica.

Esa detención le costó más que una infracción a este inmigrante mexicano, pues al ser indocumentado, no poseer licencia de conducir y tener una multa previa sin cancelar, fue detenido y trasladado a la cárcel del Condado, donde estuvo recluido 10 días.

Este condado tiene un acuerdo de Comunidades Seguras (Secure Communities), con la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), para revisar el estatus migratorio de los presos.Y al constatar que Gatica no tenía documentos legales para residir en Estados Unidos, el oriundo de Guerrero fue remitido a Inmigración.

Sin opciones, Gatica decidió firmar su salida voluntaria. “Ya estaba listo para subirme al autobús para ir de visita a Tijuana cuando mi esposa consiguió al abogado y pararon la orden”, indicó Gatica.

Su abogado, Fernando Romo, logró hacerlo basándose en que una de las hijas de Gatica, Yahaira, de 10 años, tiene Síndrome de Down, lo cual le dio la opción para recurrir al proceso de Cancelación de Deportación. Este argumento es utilizado cuando los inmigrantes han vivido en este país por más de 10 años y tienen un hijo nacido en Estados Unidos que requiere tratamiento médico especial.

“Tenemos que comprobar que si es deportado va haber un sufrimiento excepcional y más que extremo a hijos ciudadanos”, dijo Romo. ” Él tiene una niña con Síndrome de Down y es muy probable que vayamos a probar ese sufrimiento porque, si él es deportado, ella no va tener acceso a la ayuda, a las clases que les dan a personas en esa situación”, añadió.

Desde entonces, Gatica espera la resolución de su apelación. Mientras tanto, sigue conduciendo sin licencia.

“Yo tengo que trabajar. Ya sé que no debo. Pero no ando manejando por pasear. Es la necesidad que tenemos de mantener a la familia”, expresó durante una entrevista en su vivienda en Santa Ana.

Y es que Gatica, sin un trabajo fijo desde hace más de un año, ha venido dedicándose a repartir tortillas a restaurantes, hogares y negocios como alternativa para mantener a su esposa, sus siete hijos (cinco de los cuales nacieron en Estados Unidos, incluyendo uno de apenas dos meses de edad) y a un nieto que es su responsabilidad.

Esto conlleva que siga en riesgo de ser detenido otra vez por el mismo delito, como ocurrió hace como un mes, cuando lo detuvieron en la ciudad de Orange y lo refirieron nuevamente a Inmigración. Esta vez salió libre al pagar una fianza de 1,500 dólares.

Y su riesgo continúa, pues Gatica admitió que no ha dejado, ni dejará de manejar.

“Sigo manejando y arriesgándome a que me vuelvan agarrar, pero es por necesidad”, dijo. ” Soy el único sostén de la casa”.

Un problema común

Romo afirmó que problemas de deportación como los que enfrenta Gatica a raíz de una violación de tránsito son muy comunes.

“Últimamente hemos estado viendo más intolerancia de los jueces. Anteriormente les daban un ticket (una infracción) o les quitaban el carro y a veces los arrestaban. Pero ahora están más estrictos y en ciertos casos los detienen, los arrestan, y los mandan a la cárcel del Condado y caen en manos de migración”, expresó el jurista.

En efecto, un análisis hecho recientemente por el New York Times estima que como resultado de acuerdos con Secure Communities, al menos 30,000 indocumentados han sido detenidos por quebrantar leyes de tránsito en los últimos tres años y terminaron en procesos de deportación.

John McDonald, vocero de OCSD, manifestó que esta entidad policial no arresta a personas simplemente por estar indocumentados en el país y que muchos de los detenidos por delitos menores pasan por lo que ellos denominan “cite and release” (citar y dejar en libertad).

“Para aquellos que son fichados, tenemos una unidad de agentes que están designados como agentes de ICE y tienen acceso a bases de datos de ICE para determinar si están ilegalmente en el país. Si no podemos determinar si las personas están en el país ilegalmente, se les pone un ‘hold’ (retención) y pasan a ICE cuando ya no tenemos razón para retenerlos”, explicó McDonald.

Virginia Kice, vocera de ICE, dijo que aunque la prioridad de esta agencia es detener y deportar a indocumentados que han cometido delitos violentos, “muchas veces aun aquellos que son detenidos por violaciones menores, una vez que están en custodia, encontramos que tienen condenas criminales significativas”.