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Se suponía que el juego del lunes por la noche entre los dos mejores equipos de la NFL, al menos en cuanto a ganados y perdidos, iba a resultar una cerrada y emocionante batalla.

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Tom Brady continuó lanzando el balón de manera impecable y los Patriots de Nueva Inglaterra hicieron ver al quarterback Mark Sánchez como un novato confundido, al humillar a los Jets de Nueva York 45-3.

Tanto Patriots como Jets llegaban al juego empatados con marca de 9-2 en la División Este de la Conferencia Americana.

Brady, quien en los pasados siete partidos acumula 17 pases de touchdown y cero interceptados, lanzó cuatro pases de anotación al guiar a Nueva Inglaterra a su victoria 26 de manera consecutiva de temporada regular en su estadio de Foxboro, mientras que Sánchez sufrió tres pases interceptados que se convirtieron en 21 puntos, en una noche de pesadilla.

En días previos al juego, el entrenador en jefe de los Jets, Rex Ryan, dijo que los Patriots debían de estar preocupados porque su equipo iba a Foxboro a ganar. Después la paliza, Ryan se mostró bastante más humilde y dijo que la del lunes fue la mayor patada en el trasero que ha recibido como entrenador.

No es un secreto que Bill Belichick es el coach que mejor prepara sus juegos, y sus Patriots querían demostrar algo en un juego que la afición entera a la NFL estaba esperando.

Los Patriots (10-2) ya han vencido en la temporada a Pittsburgh (9-3) y Baltimore (8-4), además de Indianapolis y San Diego, cuatro de los mejores equipos de la AFC, y lo han hecho a pesar de tener, hasta antes de anoche, la defensa número 32 de la NFL.

“Tengo que tomar mejores decisiones”, reflexionó sobre su actuación el angelino Sánchez, quien se vio desorientado la mayor parte del juego.